viernes, 2 de septiembre de 2016

Por amor a la familia, Dia seis. Final

Dia seis

El amanecer de una chica


Desperté por la sensación extraña dentro de mi cuerpo, al parecer ya había amanecido mas no sabía la hora. Mi tío dormía profundamente aun, estaba agotado, me moví con cuidado y su pene ahora flácido salió de mí. Podía sentir su semen en la entrada de mi ano, me sentía lubricada. Me moví con cuidado hasta la orilla de la cama para no despertarlo, baje mis piernas y toque el suelo, quería ir al baño, pero no quería lastimar las medias, así que me coloque los zapatos que yacían en el suelo sin abrocharlos, y camine con mucha discreción. Una vez dentro, me mire al espejo, mi maquillaje estaba totalmente corrido, sin embargo, lo que se veía era el rostro de una chica que acababa de tener una noche loca, la peluca, sorprendente mente, estaba en su lugar, un poco maltratada, pero sin moverse. Arquee mi espalda y apreté mi trasero mientras cerraba mis ojos, podía sentir aun el pene dentro de mi, el semen resbaloso tocaba las paredes. trataba de asimilar el momento.

Quise hacer mis necesidades, y lo iba a hacer como normalmente lo hago, de pie, pero recordé que ahora soy una chica, así que me senté, hasta ese acto me hacía sentir ahora diferente. Me levante, limpie mis órganos y tome un cepillo que estaba junto al lavabo, cepille mi “cabellera” y salí nuevamente a la recamara, observe a mi tío, que al sentir que ya no estaba a su lado, se había colocado boca arriba, pero su miembro hacia un bulto enorme bajo las sabanas, lo veía como una perra hambrienta, deseaba tenerlo entre mis manos, como poseída, camine hacia él, me senté por un costado y comencé a acariciarlo por encima de las sabanas. El seguía dormido, lo acariciaba con cuidado, sentía como empezaba a crecer, no pude más y retire la tela que lo separaba de mi, ahí estaba, podía verlo, su aroma era delicioso. ver el cuerpo desnudo de mi hombre me provoco una ligera erección.

Lo masajee con ternura, hacia arriba y hacia abajo, seguía creciendo, mi tío despertó y me dijo “buenos días, hijita” ya vas por tu desayuno?” le sonreí y me agache para introducirlo en mi boca, esta vez sabia diferente, supongo que era esa mezcla de sudor, semen y mis entrañas, sin embargo, no me importo nada, su fuerte olor me excitaba. Lo lamia desde su base hasta la punta, acariciaba sus testículos, metía mi lengua en el orificio de la punta, esto lo hacía retorcerse y detenerme la cabeza. Subía nuevamente por el costado de ese erecto miembro con mi lengua y descendía hasta su base. Parecía fascinarle, pero ya estaba yo demasiado excitada y ya conocía los placeres de la carne, eso ya no era suficiente para mi.

Me levante y me monte sobre él, tome su pene y lo coloque en la entrada de mi ano, me sentaba y presionaba pero no lograba meterlo, incluso parecía lastimarlo, también sentía el dolor pero mi excitación era aun mas grande y me hacía ignorarlo (el dolor)  El me tomo de la cintura con ternura y me jalo hacia el mientras me decía “tranquila tontita, así nunca va a entrar” se llevó una mano hacia su boca y escupió en ella, posteriormente me lleno con su saliva mi anito y metió un poco su dedo. Sentí que mi cuerpo se estremecía, mi orificio se contrajo y dilato casi al mismo tiempo, tenía cerrados mis ojos y me movía instintivamente mientras el daba giros con su dedo en mi interior, me producía calosfríos. Yo me apoyaba contra su pecho con mis manos mientras mi espalda parecía tener vida propia, arqueándose y enderezándose por si sola, llevando a cabo esos movimientos cadenciosos que hacían que el dedo entrara más.  Entonces nuevamente me sentó sobre el, pero esta vez pude sentir como su glande entraba partiendo mis entrañas, me quede quieta tratando de asimilar el dolor, el parecía gozar con mi sufrimiento, empujaba su pelvis contra mi al momento que me bajaba de la cintura, haciendo que entrara más y más, el dolor era demasiado, pero la excitación también.

Finalmente quede sentada totalmente en el, mis testículos descansaban en su cuerpo y mi pequeña erección se veía mas bien ridícula, pero esto solo yo lo veía, el parecía estar divertido con mis expresiones de dolor y lujuria. Puso sus manos bajo mis nalgas y las abrió un poco, lo que hizo que el pene que yo pensaba que estaba todo dentro, entrara un poco mas, hasta que sentí que toco algo dentro de mi. Me sentía empalada. Podía imaginar ese órgano erecto presionado por mis paredes, podía visualizar en mi mente como la punta de su pene tocaba alguna pared y me  producía sensaciones extrañas al moverse, podía casi ver el líquido saliendo de la punta y barnizando donde tocaba. Cuando me acostumbré a su órgano, comencé a moverme, despacio, después mas rápido y cada vez aumentaba mi velocidad. Estaba ahora yo poseída, necesitaba su semen dentro mío otra vez, me había hecho una adicta a él. Parecía que yo quería exprimirlo, él lo gozaba en demasía, pero no lograba mi cometido, me movía con más velocidad y fuerza, jadeaba ya sin pudor, gritaba, le rogaba que me lo diera, esto parecía excitarle más, ya que también jadeaba, era una lucha de poder. Me daba nalgadas fuertes de vez en cuando, yo no sentía dolor alguno, al contrario, me excitaba. Me clavaba sus recortadas uñas, yo le rasguñaba un poco el pecho, me jalaba hacia el y con coraje me mordía el cuello, me estaba lastimando, pero ese dolor se convertía en placer, me mordía la oreja, me mordía los labios, al grado que me saco un poco de sangre. Yo quería exprimirlo y robarle su virilidad, tomar su energía (así lo imaginaba)

Estaba tardando demasiado, pero cada minuto yo lo estaba gozando, era un choque de emociones entre que ya necesitaba su semen, pero no quería que se detuviera el momento. Finalmente me tomo fuertemente por debajo de mis brazos, sujetándome de los hombros y me jalo hacia su cuerpo, al tiempo que los espasmos en mis entrañas se hacían notorios, el se convulsionaba con los ojos cerrados y jadeando como animal poseído al tiempo que sentía su liquido llenándome. Me provoco un placer indescriptible, el hecho de que no me dejara moverme me hacía sentir como una hembra a la cual su macho la detenía para que no se perdiera nada de su semilla, asegurando el embarazo, como una perra abotonada con el macho que acababa de soltar todo su liquido dentro de ella, como una gata sujeta por las garras del macho mientras la inunda con su abundante esperma. Poco a poco se fue relajando, me soltó y yo comencé a apretar y relajar mi ano, como exprimiendo las ultimas gotas, no quería desperdiciar nada, estos movimientos hacían que el se retorciera nuevamente sobre su espalda. El ritmo de ambos finalmente cedió, me quede viéndolo fijamente sin hacer movimiento alguno, estaba satisfecha, había absorbido su ser.

Me levante con cuidado, sintiendo como su pene semi erecto resbalaba saliendo de mi, pero esta vez, y creo que por el semen de la noche anterior o porque era demasiado la substancia  que puso dentro de mis entrañas, al salir el ultimo milímetro de ese pedazo de carne de su prisión, salieron sin querer bastantes espermas de mi orificio, escurriendo por mis nalgas y cayendo en sus piernas, no pude contenerlo, me apene y corrí al baño mientras el reía. Me sentía algo humillada mientras me gritaba “no te preocupes, es normal” limpie todo el semen con papel, me sentía mal, aquella sensación de placer se acababa de convertir en humillación, se suponía que era yo quien tenía el control de la situación y ahora me sentía extraña, En eso estaba cuando el entro en el baño y me ordeno con un tono bastante fuerte “quítate toda la ropa” yo lo escuche pero seguía en mis labores de limpieza, ignorándolo, entonces volvió a repetirlo, mas enojado y haciendo una pausa entre cada palabra “quítate….toda…. la ropa” pero yo estaba demasiado apenada por la situación e instintivamente trataba de limpiarme. Entonces paso algo que definitivamente no esperaba, me dio una cachetada y posteriormente me tomo fuertemente del cuello. Que estaba pasando? Que le pasaba a el? Me decía: “otra vez vas a empezar a ser una niña mal educada? Te di una orden”

Con miedo, comencé a desabrochar el liguero de las medias y a quitarme el corset, mi cuerpo quedo liberado de la presión, la cual no había sentido para nada dado el placer mental que me provocaba, mis pequeños pechos quedaban expuestos y el no dejaba de verlos, el tomo el corset que aún estaba quitándome y lo arrojo lejos de nosotros al momento que me besaba y apretaba mis ridículos senos. Su pene estaba nuevamente erecto y lo incrustaba contra mis piernas, como queriendo entrar entre ellas, justo debajo de mis testículos, me fue empujando hacia la regadera, la cual era excesivamente amplia, ahora mordía mis pezones y apretaba mis bultitos, volvía a mi boca, era como un animal que no entendía razones, yo instintivamente lleve mi mano hacia su pene, comencé a masturbarlo y el parecía gozarlo, ahora, con fuerza, me tomo de los hombros y me obligo a arrodillarme ante el, metió con brusquedad su pene en mi boca y yo gustosa comencé a succionarlo, el me tomaba de la cabeza y empujaba contra mi, pero al parecer ya había aprendido a dominar esa parte, relajaba mi garganta y simplemente dejaba que entrara hasta donde pudiera, ya no me provocaba esa sensación de nauseas.
Salió de mí boca y comenzó a masturbarse con mucha velocidad al tiempo que me sujetaba la cabeza. En un momento repentino, un chorro de semen caliente cayó sobre mi rostro, yo, por reflejo, cerré mis ojos y mi boca, el jadeaba nuevamente y seguía masturbándose mientras que un chorro tras otro caía sobre mi cuerpo, pero sin puntería, ya caía en mi cara, ya caía en mi cuello, el ultimo chorro callo sobre mis pechos. Él se relajó y abrió los ojos, me vio ahí arrodillada frente a él, hecha un desastre, llena de su semen en todo el cuerpo, la mezcla de todo había hecho que el rímel, el labial  y todo el maquillaje pareciera un cuadro de Dalí. podía sentir como el semen de mis entrañas también estaba saliendo. Era una imagen demacrada, pero el parecía gozarla, sonreía mientras me veía, como un artista que termina su obra de arte, complacido, satisfecho.

Me acariciaba la cabeza, yo me sentía muy humillada, su pene ya había perdido su dureza, pero su tamaño seguía siendo grande, colgaba imponentemente entre sus piernas, su vello alrededor le daba una virilidad impresionante. Entonces, algo que jamás, jamás, jamás hubiera siquiera imaginado, sucedió, tomo su pene, lo apunto hacia a mi, yo supuse que quería que nuevamente lo chupara, así que abrí mi boca y me acerque hacia el, sin embargo, no alcance siquiera a tocarlo cuando un chorro de orina callo dentro de mi boca, otra vez por reflejo la cerré de repente, escupiendo entre los cerrados labios el líquido que acababa de entrar dentro de mí. ¡El estaba orinándome!!!! Al tiempo que decía “gózala perrita, ahora eres totalmente mía” yo anteponía mis brazos y manos como tratando de defenderme, pero me ordeno que no me resistiera, así que baje mis brazos y los apoye en el suelo, entonces sentí como me bañaba con su asqueroso y caliente líquido. Estaba firmando su obra.

El se reía mientras me veía ahí tirada, el semen pegado a mi cuerpo comenzaba a escurrir con su orina, finalmente termino, yo me sentía como un vil objeto. Salió de la regadera y abrió la llave de agua caliente, la cual estaba en la pared frente a donde yo yacía en el suelo, de tal manera que el agua no alcanzaba a tocarme. Cerro la puerta (del área de la regadera) y salió del baño. Yo me quede ahí tirada como asimilando lo que acababa de pasar, me imagine que así debía sentirse una mujer al ser violada. Estaba en mis pensamientos cuando comencé a sentir el agua que tocaba mis nalgas, consecuencia de que el piso empezaba a llenarse. Me levante, me retire la peluca y las medias, las cuales habían quedado hechas un asco, las saque por un costado de la puerta y me puse bajo el chorro del agua, esperando que esta limpiara la asquerosa sensación que ahora sentía.
Fue la ducha más larga que jamás había tomado, estaba en shock, totalmente inmóvil, recapitulando todo lo hecho en la semana y mayormente pensando en lo que acababa de pasar, me sentía culpable, sucia, sin maquillaje, sin ropa, sin accesorios, solo había un cuerpo andrógino de chico. había vuelto a mí el “hombre” ,ese hombre que trate de esconder toda esta semana y al recordar lo que había hecho como chica me sentía fuera de lugar.

Salí de la regadera, y me coloqué una bata de mi tío, ahora no encajaban mis sentimientos de mujer, Salí del baño y vi a mi tío ya vestido, arreglando sus últimos detalles, sin voltearme siquiera a ver, me dijo: “guarda todas tus cosas, conserva todo lo que te di, incluso la peluca de tu tía, ella no se dará cuenta de tantas que tiene. Y date prisa, porque hoy llegan”

Eso fue todo, no pregunte nada, simplemente Salí de su recamara y me dirigí hacia la mía, me puse un short y una camiseta. Alcance a oír la puerta de la cochera que se abría, lo que me daba a entender que mi tío se estaba yendo. Salí, fui a aquella recamara donde acababa de ser poseída, entre al baño y recogí el corset y la peluca, vi las medias, hechas totalmente un asco, las tome aparte, ya que estaban llenas de orina. Salí del baño y recogí los tacones y el vestido, busque la joyería, y cualquier otro detalle que pudiera evidenciar lo sucedido. Lleve todo a mi recamara, baje al patio y puse en una cubeta con agua las medias para posteriormente lavarlas. Seguía en shock, como un zombie, me movía automáticamente mientras mis pensamientos me atacaban.

Revise cada detalle de la casa, principalmente la recamara de mis primas, al parecer todo estaba en su lugar. Finalmente, fui a mi recamara nuevamente, me recosté en la cama y perdí mi mirada en el techo, todo había terminado, fue un sueño? Podía sentir aun el sabor de la orina y el semen en mi boca, podía recordar los líquidos llenando mi cuerpo, pero ahora no era tan agradable. Estaba confundida, un hombre me trataba como princesa y al siguiente momento me humillaba. Que sentimientos me provocaba eso? No podría explicarlos.

Así como empezó, termino esa maravillosa semana, viví lo que toda chica quiso vivir, incluso mas. Pero ya no sería nada como antes, acababa de abrir una puerta que sabía ya no se cerraría jamás, ya no era yo, ya era dos personas en una, una rechazaba lo que había sucedido, la otra sabía que no quería que esta fuera la única vez. La incertidumbre de que pasaría después mantenía mis pensamientos dando vueltas. Sin embargo, la sensación de haber sido consentida, deseada, y poseída era más fuerte, el recuerdo de haber sido la chica más hermosa en una fiesta, de haber sido coqueteada por muchos hombres, de cualquier edad, la sensación del viento bajo una falda, de unas piernas siendo tocadas por unas medias, de la incomodidad de caminar con unos tacones, del aroma a maquillaje y perfume. Todas estas cosas se sobreponían a todos mis otros pensamientos. Perdida estaba en esto cuando siento un espasmo, un chispazo precedido de una sensación de humedad en mi ingle, acaba de tener un orgasmo sin siquiera haberme tocado.

Ahora, soy otra persona. Y muchas otras cosas vinieron después de esto, otras más intensas, otras muy simples, pero algo que no olvidare jamás, tan sentimental como una chica: mi primera vez…



Fin.
...por ahora...






epilogo

mis pensamientos estuvieron perdidos durante horas, mi familia regreso muy contenta, nadie sospecha absolutamente nada, sin embargo, yo veo a mis primas de una forma diferente, ahora soy como ellas, ahora, cuando las veo vestidas, no pienso más en que quiero usar eso que ellas traen puesto, ahora, cuando veo a la mayor salir con un chico, quiero ser yo la que sale con él.

Mi tío, siguió siendo el mismo de siempre , como si nada hubiera pasado, como si no fuera ese hombre cariñoso que a diario veo, el mismo que me sometió como a un vil objeto sexual. Pero lo que ahora yo sentía por el si cambio, una mezcla de nostalgia, anhelo y rencor. Nunca se repitió nada con él, nunca se mencionó nada, tal como lo dije antes, como si nada hubiera pasado, acaso lo imaginé todo? 

martes, 30 de agosto de 2016

Por amor a la familia, dia cinco

Por amor a la familia

dia cinco


parte 1
el comienzo



Estaba profundamente dormida cuando sentí que me movían, de esas veces que no se sabe distinguir si aun es parte del sueño o es la realidad (de hecho no sabes cuando estas soñando). Abrí los ojos cuando caí en cuenta que era la realidad, era mi tío, me dijo: “hija, levántate, tienes que ir a la escuela”. yo estaba en ese momento donde no se está en ninguna parte, no estaba aquí, no estaba allá, no estaba dormida, no estaba despierta, no sabía lo que pasaba y al mismo tiempo lo que pasaba era como natural, pero sin lógica. Todo esto pasaba en cuestión de segundos, mi cerebro estaba como una computadora lenta iniciando, pero finalmente, “cargo todos los programas” y es cuando entre totalmente en la realidad, me vino el recuerdo de la noche anterior, vi a mi tío, me vi a mí, me vi vestida en la cama, me sentí apenada. Lo veía a él y sentía yo mucha culpa, mucha vergüenza, el no dejaba de verme, yo no sabía que hacer.

Al ver que no se iba, me levante por el lado contrario de la cama, dándole la espalda, comencé a buscar mi ropa de chico en el closet, pero me sentía ridícula, ya que seguía totalmente vestida de chica, pero sin la peluca, la cual no tenía idea (y sinceramente ni me acordaba) de donde estaba. Entonces mi tío me dice: “no tontita, como vas a encontrar algo ahí? Ve a buscar tu uniforme a la otra recamara”

De repente pensé en mi cabeza: “yo no llevo uniforme a la escuela” pero también caí en cuenta que me dijo “tontita” ahí hice la conexión, todo esto pasaba en un segundo, él estaba insinuándome que me pusiera el uniforme de chica, el de una de sus hijas, pero también caí en cuenta de algo que me dijo cuándo me despertó: “hija”

Me dirigí tímidamente hacia la puerta de mi recamara, viéndolo siempre a el, sus pensamientos indescifrables, estático como siempre, pero el se agacho, tomo la peluca del suelo y me la dio, yo la tome con timidez y camine hacia la recamara de mis primas, el venía detrás mío, cuando llegue a la puerta me quede pasmada  viendo el desorden que tenía, mi tío llego un par de segundos tras de mi y también alcanzo a verlo, se sorprendió, a lo que dijo: “pero que recamara tan tirada tienes, no haces tus obligaciones, eso merece un castigo”

Me tomo fuertemente del brazo, me jalo hacia la cama, se sentó y con fuerza me inclino sobre sus rodillas, el vestido se levanto y dejo a la vista la tanga que no me cubría prácticamente nada del trasero (y además, estaba llena de semen), me sujeto la parte trasera del cuello con la otra mano cuando sentí un fuerte golpe en mis nalgas, no era un golpe de fuerza, era más bien un golpe de esos que se siente ardor, mi cuerpo se contrajo en un espasmo de dolor mientras el decía “te has portado muy mal, mira nomas la recamara” seguido de otro golpe y otra frase: “hoy no vas a divertirte si no arreglas tu tiradero”, finalmente un tercer golpe, que me saco una lagrimita, era totalmente una niña regañada.

Me bajo la falda y me dijo: “anda, date una ducha, te preparare el desayuno para irnos” yo estaba totalmente confundida, eran tantas cosas, mi duda desde el día anterior aún estaba ahí, acaso no me diría nada porque me encontró vestida así? Era evidente que no, pero esa duda me mataba, me veía como su hija? Era una fantasía? De verdad me veía así? Y después los dos sentimientos, primero ternura y comprensión y después castigo, ahora nuevamente me trataba como su hija, pero que estaba pasando?

El salió de la habitación y yo me quite la ropa de chica, lo que ayer era una chica glamorosa, ahora era una mujer demacrada, no sentí excitación alguna de sentir las prendas, sin embargo, mi excitación había cambiado por esas nalgadas. Me metí a la ducha pensando en lo que acababa de suceder y en lo que sucedería enseguida. El baño sucedió como algo normal, esta vez no me sentía sensual, parece que la chica interna se había esfumado.

Salí  de la regadera como lo hago normal, seque mi cuerpo, no sentía realmente hoy esa necesidad que había sentido toda la semana, envolví la toalla sobre mi cintura, como normalmente lo hago, sin embargo, al salir del baño y entrar en la recamara, vi todas las prendas femeninas, vi el cajón de la ropa interior y el closet abierto con todos los vestidos. Entonces, como si un switch se activara, volví a mi personalidad de chica, sentí esa emoción prohibida nuevamente, sentí esa sensación que llamamos “mariposas en el estomago, me percaté de que una ligera erección se iba formando en el frente de la toalla. Tome un brassiere del cajón y lo coloque alrededor de mi pecho y pude sentir la suave tela de algodón en mi piel, me sorprendí al abrocharlo casi a la primera, ya lo estaba dominando,  me encantaba esa sensación de sentirlo apretado alrededor de mi torso y la suave tela tocando mis pequeños pezones rosados. Busque en el cajón la parte de abajo, escogí entre una tanguita morada hermosa y una de encaje, me decidí por la de encaje, la toalla callo a mis pies liberando mi ahora erecto miembro. Comencé a ponérmela, esa sensación subiendo las piernas seria indescriptible, la erección no me permitía ponerme la tanga estaba nuevamente excitado, tuve que relajarme para que mi pene perdiera su firmeza, pero fue casi inútil, solo logre hacer que bajara un poco su rigidez, asi que contra toda naturaleza acomode lo que me estorbaba y me subi totalmente la tanga, lo acomode bien entre mis piernas. La sensación de la prenda apretando mi pelvis, la rigidez de mi miembro entre mis piernas y la excitación del momento hicieron que el líquido comenzara a salir, podía sentirlo tocando el área donde debería estar mi “vagina”.

Me dirigí al closet, busque el uniforme de mi prima mayor, que era el que me quedaría, no tuve que buscar mucho, lo encontré perfectamente colgado, lo descolgué despacio, admirándolo, lo coloque quite del gancho y lo extendí sobre la cama, me puse la blusa, sentí la suavidad de la tela mientras la abrochaba, sentí como al llegar a mis senos se abultaba, abroche el ultimo botón, el del cuello, un cuello redondo, con dos onditas que caían sobre la blusa, al estilo de una blusa de niña pequeña, era un contraste raro, infantil pero sensual. Tome la falda de cuadros y la observe mientras una sonrisa resaltaba en mi rostro, se veía más corta de lo que aparentaba; me agache y comencé a subirla por mi cuerpo, llegando a la cintura, subí el cierre y abroche el botón, entonces me di cuenta de lo que estaba viviendo en ese momento, estaba viviendo la vida de una chica normal, lo que hace cada día, sentí placer cuando abroche mi falda a la cintura y sentía como me tocaba mis piernas desnudas, era corta, pero no vulgar, entonces me di cuenta que la ropa interior estaba mojada, mi liquido preseminal era ya muy abundante por tanta emoción erotica, pero no me había percatado. Tome las calcetas mientras me sentaba en el banquito frente al espejo, sentí cada centímetro de mis piernas mientras subía las blancas calcetas, pero no podía quitar la mirada del espejo, lo que estaba viendo era demasiado excitante, una colegiala vistiéndose por la mañana, sentada con su pierna cruzada, sin permitir que algo se viera bajo su falda, mientras se ponía sus calcetas.

Tome la peluca y me la acomode con cuidado, la cepille porque estaba hecha un desastre, le puse un brochecito coqueto con un moño en uno de los lados, se veía realmente linda. Me senté frente al tocador y comencé a maquillarme, juvenil, natural, como una chica de escuela, solo algo de rubor, brillo en los labios, pestañas, me sorprendí al darme cuenta que mi rostro no necesitaba mucho para verse idéntico al de una chica, mis facciones andróginas lo facilitaban. Me puse unas pulseras de fantasía, muchas muchas, me gustaba ver mis brazos como una gitana, muchos colores, brillos, cristales.tome el chaleco, que también era parte del uniforme y me lo puse, este hacia que mi cintura se acentuara, y junto con la falda tableada me daba una figura sumamente femenina. Busque los zapatos, me los probé, me costó mucho trabajo que entraran pero me lastimaba demasiado, intente caminar pero no podía a causa del dolor en mis dedos, así que me los quite.

Fui al closet de mi tía, y lo único que encontré, fueron unos zapatos tipo monja, nada bonitos, pero fue lo que se me ocurrió ponerme. Estando lista, me mire al espejo, era una persona que nunca había visto, el uniforme, el peinado, el tipo de maquillaje, hacían que pareciera mucho menor, era como una niña de 14 años, con apenas sus curvas formándose. Camine hacia la escalera, esta vez no había sonido de tacones, lo cual extrañe. Me coloque en la orilla, respire y comencé a bajar despacio, escalón por escalón, deteniéndome del barandal con una mano y con la otra haciendo equilibrio. Cada paso que daba hacia abajo, mi corazón palpitaba más fuerte, estaba nerviosa, que diría mi tío? Que estaba pasando? Que iba a pasar? En cada paso sentía la falda moviéndose en mis piernas, sentía el resorte del sostén apretando mi torso, era un montón de sensaciones reunidas en un solo instante.

Me pare en la entrada de la cocina y coloque mis manos detrás de mí, mientras me meneaba con timidez, podía sentir mi rostro y mis orejas calientes; estaba muy nerviosa y emocionada. mi tío estaba volteado sobre la barra, pero cuando sintió mi presencia, volteo hacia mí, era la primera vez que lo veía sonreír, -“hija, te ves preciosa”-  camino hacia mí, tomo mi rostro con sus dos manos y me beso en una mejilla –“siéntate, te prepare el desayuno”- me senté con algo de vergüenza, pero con mucho cuidado de mi feminidad, me detuve la falda mientras me sentaba y me puse en una postura derechita, con las rodillas juntas, era difícil mantener esta posición, ya que como hombre, mis posturas siempre fueron mas desalineadas.

Desayunamos con muy poca conversación, sin embargo, el estar frente a él, y haciendo cosas cotidianas, me seguía provocando excitación, ya podía sentir demasiada humedad en mi trasero, era tanta la excitación que ya había escurrido por la hendidura, haciendo que prácticamente pusiera el presemen entre mis nalgas, justamente en mi ano, me sentía lubricada, tal como una chica debía sentirse en una situación similar. Terminamos y me dijo: “ve por tus cosas, y trate tu labial, porque ya se te despinto, te espero en el carro”

Que???????? Estaba loco??????? Como que en el carro? Pretendía sacarme a la calle vestida así? No se suponía que solo era un juego erótico? Al ver que no me movía, golpeo la mesa con sus manos mientras subía de tono su voz: “me vas a obedecer o no?” el golpe me sobresalto, me asuste y obedecí en seguida, era como una niña recién regañada y asustada. Subía las escaleras mientras todos estos pensamientos llegaban a mi cabeza. Yo no me atrevía, estaba nerviosa, era demasiado, y si alguien me reconocía? Tome una mochila coqueta de hello kitty, coloque dentro un labial, un poco de rubor, y mientras hacía esto, me di cuenta que no traía aretes, busque en el tocador, había muchísimos hermosos, pero todos requerían perforación en la oreja y yo no la tenía. Me desanime hasta que un pensamiento llego a mi mente. Recordé que mi tia usaba unos aretes que se usaban de otra forma. corrí hacia su habitacion y tome unos pequeños diamantitos de presión, me los puse y me di cuenta que eso resaltaba aun mas mi belleza, ahí nuevamente me di cuenta de la humedad en mi cuerpo, fui hacia la habitación de las niñas y pensé en cambiarme la ropa interior, entonces recordé que las chicas generalmente no van de tanga a la escuela, tome unas panties, estaba en el dilema entre cambiarmelas o no cuando el claxon del carro de mi tio sono tres veces, tendría que bajar tal como estaba.

Cuando baje las escaleras, titubee, mi miedo volvió de nuevo, iba hacia afuera!!!!!!! Entonces pensé: “no creo que sea para tanto, es solo parte de su “juego”, quizá solo vamos a platicar en la cochera, no creo que el este tan loco para llegar a más” Salí por la puerta que daba a la cochera, la cual era totalmente cerrada, nadie del exterior podía verme, solo el, arriba de su auto clásico, sin quitarme la mirada de encima mientras yo caminaba tal como el me había enseñado, abrí la puerta y trate de subirme sin mostrar nada, pero es más difícil de lo que parece, si hubiera habido alguien en un costado, habría recibido todo un espectaculo al ver todo lo que mostré por mi falta de práctica.

Cerré la puerta, el me beso nuevamente en mi mejilla, de verdad me trataba como a una hija, bueno….. salvo lo de la noche anterior…., dijo: “vámonos, ya es tarde” mientras presionaba el control remoto de la puerta eléctrica, yo me asusté mucho, realmente estaba haciéndolo, podía sentir como la luz del exterior iba entrando poco a poco a la obscura cochera mientras la puerta se iba levantando, cada segundo hacia que mi corazón palpitara con más velocidad, puse mis manos juntas sobre la de el, que estaba tomando la palanca de velocidades, mientras lo veía con una mirada de súplica y miedo y le decía: “tío, no por favor” el volteo a verme y me dijo: “hija, soy tu papa y yo soy quien da las ordenes” mientras el auto comenzaba a salir de la cochera.




parte 2
La calle


Estaba tan asustada que no me daba cuenta que también estaba excitada, trataba de esconderme en el asiento cuando íbamos por la calle, sentía que todos me veían y que todos sabían que no era lo que aparentaba, me sentía con pena. Mi tío me volteaba a ver de vez en cuando, me dijo con su clásica voz de autoridad y ternura: -“hija, siéntate bien y ponte el cinturón, no quiero que algo te pase”. Me acomode con pena bien sentada, siempre con mis rodillas juntas, era excitante sentir la tela de la falda en mis piernas y aunque no hacia viento, podía sentir mis rodillas frescas, desnudas, ya que no estaba acostumbrada a eso.

Me acomodaba mientras el me observaba de arriba abajo, como verificando cada detalle, tal como un inspector de calidad. Hasta que llego a mis pies y dijo con tono paternal y de broma: “pero que feos zapatos traes!, vamos a comprarte algo más de acuerdo a ti” yo lo escuche y me dio un poco de risa, realmente era agradable cuando quería serlo.

Seguíamos por las calles, avanzábamos a un paso incomodo, donde no era lo suficientemente rápido para que pasara desapercibida ni suficientemente lento para que notaran mi secreto, creo que el sabia como jugar con mi mente, ahora recordaba nuevamente mi incógnita desde que llego, que está pasando??????? Por qué no me ha dicho nada???? Aunque la respuesta comenzaba a ser evidente.
Eran casi las 8:00am, llegamos a la entrada de una escuela, todos los alumnos entraban corriendo, otras platicaban en grupitos, era la hora de entrada, los chicos eran más o menos de mi edad y las chicas…. Las chicas…. Usaban el mismo uniforme ….que yo traía? ….Estaba en la escuela de mis primas!!!!

Se detuvo mi tío en la entrada, yo lo voltee a ver nuevamente con esa cara de insertidumbre, entonces me dijo: -“bájate, ya llegamos,  no vas a alcanzar a entrar”- yo sonreia incrédula, esperando que desenmascarara su broma en cualquier instante, pero el seguía firme en su mirada, entonces sentí frio en mi cabeza y calor en mi cuerpo, esa sensación de miedo que da cuando presentimos algo, me di cuenta que estaba hablando en serio. lo voltee a ver con una mirada de miedo y suplica, rogándole que no me hiciera eso, pero con su mirada fría lo decía todo, era demasiado poderosa, así que con la mano temblorosa, abrí la puerta y baje con cuidado del auto, con la precaución de no mostrar nada al bajar, lo hice lento y perfectamente, esperando que me detuviera y soltara una carcajada al haber caído en su broma, pero no fue así. me voltee hacia el interior del carro y me agache para tomar mi mochila, lo mire con los ojos casi llorosos y le suplique que por favor no me hiciera hacer eso, solo respondió con autoridad y cariño: -“no discutas más y hazlo”

Una maestra grande y fea gritaba a todo mundo: “Fernando, no corras, margarita, deja de estar platicando y entra, señorita, su falda está muy corta” al tiempo de ese último grito yo la veía a su rostro y para mi sorpresa ella me veía a mí: ese último grito fue hacia mi!!!!!! Me paralizo de miedo, pero …. Acaso me dijo señorita? Trabaja en esta escuela, ve diario a las alumnas y no se dio cuenta de un rostro extraño? No se daba cuenta que a la chica a la que le acababa de gritar no era realmente una mujer? Todos siguieron entrando, incluso la maestra gritona, yo caminaba despacio, como aturdida hacia la puerta, pero a dónde iba? Ni siquiera sé cómo es la escuela por dentro, debo entrar a un salón? Nadie se daría cuenta que no soy de ahí? Ni siquiera traigo útiles en mi mochila. Que haría? Quedarme parada a la mitad del pasillo? Que pasaría cuando no entrara a ninguna parte y un maestro se dirigiera hacia mi? Me descubriría!!!!

Un claxon sonaba desde hacía unos segundos, pero no me había dado cuenta, estaba sumida en mis pensamientos, pero finalmente me di cuenta de el, voltee y era mi tío, que me hacía señas de que fuera hacia él, corrí como aliviada, como una niña de kínder en su primer día al ver a su papa en la salida, sentí tanto gusto de no quedarme que una lagrima rodo por mi mejilla. Abrí la puerta y me subí sin cuidado ya que por la emoción olvide los modales. No se si alguien vio mi ropa interior o no, la verdad no me importaba.

“mi chiquita, no llores, vamos a comprarte unos zapatos”

Que?????????, eso es lo que me va a decir? No me va a pedir una disculpa? No me va a decir cuál era su intención? A que estaba jugando? No me diría nada más que eso? Como si nada hubiera pasado? Que tienen que ver unos zapatos con lo que acababa de pasarme???? Me enoje como una adolescente real, me puse seria y él lo noto, supuse que en cualquier momento me explicaría, o me pediría una disculpa o aunque sea me diría algo de lo que acababa de pasar, pero no, no fue así, su rostro inmutable viendo al frente mientras conducía era lo único que yo podía ver, eso hacía que me hirviera la sangre.

Íbamos en el carro, yo seguía molesta y el ni siquiera me dirigía una mirada, como si yo no estuviera ahí, yo de vez en cuando hacia un sonido que demostrara mi incomodidad,  tratando de provocarlo, pero era inútil, de verdad parecía que fuera invisible, aun así, mi respeto (o temor) hacia el era demasiado y no me atrevía a preguntarle cosa alguna, llegamos a un lugar y bajo del carro, ahí me dejo unos 10 minutos, después regreso, subió al auto, lo prendió y siguió su marcha, siguiendo su rutina diaria, como lo hace siempre, solo, este hecho hacia que me enojara aun mas, me sentía totalmente ignorada, sabía perfectamente que era una lucha de poderes, estaba jugando con mi mente, me estaba castigando. Otro rato más de viaje y llegamos a un lugar nuevamente, se bajó y entro a un edificio, dejándome nuevamente en total incertidumbre, esta vez tardo más, los minutos pasaban y cada uno de ellos me hacía estar más y más molesta. Paso por mi pensamiento el bajarme del carro e irme a la casa, pero sentí miedo enorme, como me iría? No traía dinero, no me podía ir caminando por miedo. No me quedo mas remedio que resignarme. 

Afortunadamente mis pensamientos fueron suplidos por el placer, el ver hacia abajo y ver mis rodillas desnudas entre las calcetas y la falda me volvió a producir excitación, toque la tela de mi falda y recorrí con mis manos mis piernas, me toque la cintura sintiendo la tela suave tocando mi torso, al levantar los brazos para este movimiento sentí nuevamente el brasiere apretándome, mi coraje fue suplido por la emoción. Discretamente comencé a tocarme en medio de las piernas, era tan delicioso sentir….sentir…. precisamente eso, no sentir nada!!!! No había nada entre mis piernas, solo una curva que comenzaba en mi bajo vientre y se perdía entre mis muslos no había un pene, solo esa parte suave donde debería estar, me tocaba y sentía placer, comencé a tocarme con mas fuerza, mi pene quería despertar, pero las prendas y la posición se lo impedían, provocando una excitación diferente, el rose de mis manos sobre la falda y esta a su vez sobre la ropa interior que aprisionaba mi miembro hacia que mi “masturbación en seco” fuera similar a la de una chica. Estaba como hipnotizada tocándome mientras veía por las ventanas, sentía calor en mi cuerpo, podía sentir la respiración saliendo de mi nariz rosando mi boca, y en cada aspiración recibir el dulce aroma de perfume y maquillaje. La presión de mi mano en mi área era mayor estaba en éxtasis, cuando alcanzo a ver a mi tio salir de aquel edificio. Tuve que interrumpir mi lujuriosa labor. Cuando entro al auto, mi coraje volvió a florecer, como si nada hubiese pasado.

Encendio el auto, nuevamente como si yo no estuviera ahí y por lo tanto como si no me hubiera dejado una eternidad sola, expuesta a las miradas de algún transeúnte (afortunadamente no paso nadie) manejo un rato hasta que llegamos a un centro comercial, se estaciono, se bajó y me abrió la puerta, yo estaba con cara de molestia y los brazos cruzados, lo ignore. Entonces sentí su fuerte mano tomándome de mi brazo me y me jaló, su fuerza era tanta que logro desdoblarme, con la otra mano me tomo de la mía para bajar, yo seguía molesta y asustada ante tal muestra de poder. Yo no quería bajar pero no tenía opción, tenía la mezcla de sensaciones nuevamente, ahora miedo y coraje. Miedo hacia él, pero también a exhibirme,  a pesar de lo que acababa de pasar en la escuela, al pasar desapercibida y haber sido confundida con una chica, aun sentía temor de estar en público. Me jalo con más fuerza, obviamente yo ayude y Salí del auto, cerró la puerta, doblo el brazo y me dijo que lo tomara de él. Si alguien hubiera visto esa escena vería a un padre caminar con su hija.

Caminamos por la plaza, todo el mundo estaba en sus asuntos, nadie parecía percatarse de mí, la gente me veía y volteaba nuevamente a lo suyo, nadie me veía como algo extraño, era tan normal, sin embargo yo sentía todavía esa sensación de temor, aunque poco a poco se iba desvaneciendo, pero el sentir la brisa de un lugar exterior rosando mis piernas me excitaba, era diferente a sentir el aire en el patio de la casa, aquí era el mundo, era la realidad, estaba en la calle, en una plaza, con una falda corta puesta, caminando entre la gente. Fui siendo consiente de mis sensaciones, aunque ahí habían estado siempre, ahora comenzaba a notarlas. Sentía mis muslos desnudos rosando uno contra el otro al caminar, sentía mi miembro aprisionado contra mis trasero, incluso la sensación de no sentirlo en libertad era diferente, sentía la falda que rosaba mi pierna en cada paso, el sentir el fresco solo en el tramo descubierto entre la orilla de la calceta y la falda era emocionante. Me di cuenta del sostén que me apretaba, del cabello largo en los costados de mi rostro, de los aretes rosando en él, del sabor de brillo labial, de la sensación del maquillaje, de las pestañas enchinadas y maquilladas. Todo era un mundo de sensaciones jamás antes sentidas, los aromas de las tiendas departamentales, el olor a nieve y en ocasiones palomitas del cine, perfumes, sonidos, etc. y todo era en público.

Entramos en una zapatería, puedo recordar aun el olor de la piel mezclada con perfume y aromas de no sé cuántos lugares, mi tío se dirige hacia el dependiente, un chico de unos 25 años, y le dice: “que tal, necesito que me muestre un zapato colegial para mi hija, algo bonito” al decir eso, sentí como me apretó fuertemente la mano, como si supiera que yo trataría de escapar o mínimo reclamar algo. Se sentó en una de las sillas y me jalo hacia la otra, con fuerza, con autoridad, al sentarme, mi falda se extendió y quedo expandida alrededor de la silla, por lo tanto, podía sentir el vinil en mi trasero y piernas, quede literalmente sentada solo sobre mi ropa interior. Estaba nerviosa, mi tío me dice: “sonríe hija, vamos a comprarte zapatitos, debes estar contenta”

Ya no puedo describir el como estaba, siempre nerviosa, emocionada, asustada, y tantos otros sentimientos que llegue a tener en tan solo unos segundos, trate de levantarme para acomodar la falda, pero en eso llego el muchacho con varias cajas de zapatos, se agacho frente a mí, inmediatamente y como si fuera algo natural, cruce mi pierna para evitar que tuviera visión por el hueco de la falda, el tomo con una mano mi pie mientras con la otra desabrochaba la correa del zapato, me lo retiro con cuidado, pero me veía constantemente a la cara, yo evitaba su mirada, pero podía sentirla, podía sentir que había descubierto mi secreto, estaba paranoica, eventualmente volteaba a verlo, y siempre tenía una sonrisa en su rostro. Mi tio había tomado un periódico que estaba en la siguiente silla y lo leían al parecer no se percataba de las miradas del chico hacia mi… o …. Quizá si y lo estaba haciendo a propósito. El chico sacó el zapato de su caja y con cuidado me tomo de mi pierna, la cual estaba cubierta con las calcetas blancas, y con la otra mano me colocaba el calzado, podía sentir en su mano algo, no era simplemente una forma de amacizar mi pie para ponerlo, había algo de morbo en tocarme, volteaba a ver el pie y a mi constantemente, siempre sonriendo. Cuando había puesto el zapato, sentía como acariciaba mi pantorrilla, él estaba gozando tocarme, yo me sentía demasiado incomoda, de vez en cuando me decía cosas, como queriendo hacerse el simpático, hasta que me di cuenta: me estaba coqueteando!!!! Pero acaso el sabía lo que yo era? O de verdad pasaba desapercibida? Que creía él? Le gustan las travestis o de verdad no podía ver la diferencia?

Me pidió que me pusiera de pie y caminara para ver cómo se me veía, yo hice un movimiento con la cabeza y un gesto con la boca indicando que no quería, pero mi tío dejo el periódico, volteo hacia mi e insistió: “hija, párate, si no, como vamos a ver si te queda bien?” iba a ponerme de pie, pero el joven no se quitaba de enfrente de mí, era evidente que quería ver bajo mi falda cuando descruzara la pierna y me levantara. Pero recordé una película de una chica que me encanto por su sensualidad, así que hice lo que ella, me puse de pie apoyándome con los brazos, sin descruzar la pierna hasta que estuve parada. El chico hizo un gesto de molestia disimulada al no lograr su cometido. Camine unos pasos y vi mis pies en el espejo bajito que suelen tener en esos lugares, era un zapato feo que me hacía ver el pie demasiado grande, la verdad no me gusto, así que me volví a sentar rápidamente pero esta vez teniendo cuidado con la falda, inmediatamente, recordando los consejos que me dio mi tío acerca de la voz, tímidamente y con la mirada al suelo le dije: “otro”

Me probo tres pares de zapatos, en cada ocasión sentía sus manos cada vez más atrevidas, ahora no solo tocaba mi calceta, sino que podía sentir sus dedos tocando mi piel, ahí donde acababa la calceta, justo detrás de mi rodilla, me hacía sentir incomoda, pero al mismo tiempo deseada, y lo peor es que mi tío no parecía darse cuenta de lo que hacía, ya que él estaba distraído con su periódico. 
Finalmente escogí unos, eran bonitos, coquetos, con una correa que los hacia ver inocentes, pero con un pequeño tacón que marcaba mis pantorrillas y levantaba mi trasero, aunque también se veía la falda más corta, fue un capricho mío, ya que el uniforme de esa escuela llevaba zapatos de doble color, sin embargo, estaba viviendo un sueño, por que no vivirlo como me gustaría? Con una sonrisa le dije “quiero estos”. Me senté satisfecha en la silla con mucha habilidad y le ofrecí mi pierna al dependiente cubriendo con mi mano el hueco que se hace con la falda entre las piernas. Cuando el joven me lo iba a quitar para guardarlos en la caja y empacarlos, mi tío interrumpió sin dejar de leer el periódico diciendo que me los llevaba puestos, lo que pareció gustarle bastante al chico, ya que me volteo a ver con una sonrisa aún más cínica, era evidente que lo gozaba, yo me estaba sintiendo un poco abusada, tomo mi otra pierna y la levanto un poco, yo aproveche y la cruce con astucia, este movimiento hizo que no lograra su cometido, pero hizo un movimiento como asintiendo con su cabeza, una sonrisa torcida y las cejas fruncidas, como diciendo “conque esas tenemos”.  Me bajo con fuerza la pierna, fingiendo como que fue un error su fuerza excesiva, pero con gran velocidad, cruce la otra pierna sobre la que ya tenía el calzado, aunque no lo hacía consciente…estábamos jugando!!!!! Me di cuenta de eso cuando sentí mi boca sonriendo mientras le veía su cabeza agachada hacia mis pies. Me puso el otro zapato y con un movimiento casual, me abrió la pierna y la descruzo, inmediatamente junte mis rodillas asustada, no podía ser vencida, súbitamente, puso sus manos en ellas, y se puso de pie, perfectamente sentí sus manos presionándome, aunque haya sido tan solo un segundo, me volteaba a ver con una cara amenazante, como diciendo “ya veras, chamaca consentida” mientras colocaba los zapatos viejos en la caja.

Mi tío dejo el periódico en la silla donde estaba con anterioridad, tomo la caja con los zapatos anteriores (que eran de mi tía) y se levantó de la silla, estiro su mano para ayudarme, la tome y y me puse de pie, nos dirigimos hacia la caja y mi tío pago, yo evitaba a toda costa la mirada del joven, el cual muy atento, pero hipócrita para mi, le daba su dinero y agradecía. Cuando nos retirábamos tome a mi tío del brazo, al ir a la altura de la puerta voltee hacia atrás y pude verlo haciéndome una seña con su lengua, algo extraño sentí en mi estómago, no era algo agradable, era una seña lujuriosa. me hizo sentir muy incómoda. 

Caminamos si decir nada, yo sentía los nuevos zapatos como me apretaban, pero no de forma desagradable, esa sensación que te hace recordar que estas usando algo nuevo, pero en esta ocasión era algo nuevo de mujer, y era algo mío!!!!! Fue raro, pero muy bonito, bajamos por las escaleras eléctricas y pude ver desde ahí a tres niños en la planta baja, de unos 10 a 12 años, tratando de ver bajo las faldas de las mujeres que usábamos las escaleras, esto fue algo divertido, me dio risa verlos y cómo lo hacían descaradamente y  no tenían nada de vergüenza al hacerlo, al principio imagine que me verían, pero luego recordé que yo estuve más o menos en su situación (cuando niño, tratando de ver bajo las faldas con mis compañeros) y jamás logre ver nada, así que supe que no verían nada en mi, y si lo hacían…. No me molestaría.

Ya en el estacionamiento, me abrazo de la cintura, de una forma algo paternal, pero yo no lo sentía así, era muy lindo, me abrió la puerta del carro y me ayudo a subir, cada vez tenia más destreza en mis movimientos femeninos, el subió, encendió el auto y se puso en marcha mientras todo el tiempo me tomaba de mi mano. Había olvidado completamente que estaba enojada.





parte 3
la oficina


Transitamos alrededor de unos 15 minutos, hacia el centro de la ciudad, entramos en un estacionamiento subterráneo, yo no tenía ni idea de a dónde íbamos y no me interesaba saberlo, estaba disfrutando tanto esta nueva libertad. Se estaciono, bajo del auto y me abrió la puerta, extendió su mano como un príncipe de cuentos para ayudarme, la tome, gire mi cuerpo con cuidado con mis piernas juntas y baje del auto, cerró la puerta , me tomo del hombro mientras caminábamos y subimos al elevador, al abrirse las puertas vi mucha gente, eran oficinas, caminamos por un amplio pasillo mientras la gente saludaba a mi tío. Entramos en un área cerrada y privada, dentro estaban un par de personas a las cuales mi tío saludo por su apellido, le contestaron el saludo muy amables, pero su mirada se fue directamente hacia mí, era hilarante ver como no podían disimular verme, uno de ellos le pregunta: “es su hija, licenciado?” a lo que él contesta: “así es, no alcanzo a llegar a la escuela la flojita, así que va a tener que aburrirse un rato aquí conmigo, verdad Pamelita?” yo solo asentí con la cabeza y todos me sonreían amablemente, yo me sentía apenada; el otro individuo luchaba por disimular su mirada hacia mi falda y piernas. Entramos a una segunda oficina, al parecer el despacho privado de mi tío. Como todo jefe, me pidió que me sentara en una silla cómoda de escritorio, de esas que giran, fui a ella y me senté con total feminidad, pero tome una postura mas informal, con las rodillas juntas y algo recostada, podia sentir mi miembro ahora inútil presionado por mi cuerpo y las prendas. tome unas revistas que estaban sobre el escritorio y me puse a leer mientras el atendía a unas personas que en ese momento habían entrado.

Comencé a aburrirme, tomaba una revista, después otra, un libro, veía por la ventana, cruzaba una pierna, cruzaba la otra, giraba en la silla, el tiempo era lento. Pero toda la gente me veía, la gente que entraba ahí con él, sus asistentes, incluso la secretaria de otra persona que fue a pedir unos papeles, pero principalmente sus asistentes que no eran muy grandes, de unos 25 a 30 años, entraba y salía de la oficina en demasía yo sentía que buscaban el pretexto para verme, cada vez que entraban me sonreían o me hacían comentarios casuales. Mi tío pidió a uno de ellos que me trajera por favor algo de beber, yo sintiéndome niña, le pedí una malteada. Cuando oyeron mi petición, todos rieron, a lo cual mi tío solo dijo juguetonamente: “niñas…” el asistente salio y la rutina de la oficina siguió igual, cuando mi tio estaba sin atender gente, estaba metido en sus escritos o en la computadora. Pasaron unos 15 minutos y el asistente regreso con la malteada, me la entrego con muchos nervios, podía verlo y sentirlo, comencé a beber del popote mientras lo veia a los ojos y giraba levemente en la silla. Era maravilloso ver como quedaba pintado con mi labial, había visto eso en las chicas, y ahora lo veía en mí. Me sentía como una niña consentida totalmente, estaba disfrutando mucho este día.

En un momento paso algo cotidiano, pero que no me había sucedido, rato después de haber terminado la malteada, necesitaba ir al baño, pregunte a mi tío-papa en donde estaba, me dio indicaciones sin siquiera voltearme a ver, me levante y camine por el pasillo, manteniendo mi postura al caminar, tal como me enseño el, pero le di un toque más juvenil, no tan seductor, pero coqueto, juguetón, como de niña. si pudiera haberme visto por atrás caminando, podría asegurar que solo vería una linda adolescente en uniforme. Llegue al baño y me quede quieta en la entrada, había dos baños, uno de mujeres y uno de hombres, entre en pánico, obviamente era algo muy normal, una decisión fácil, pero no lo fue para mí, mi cerebro me mandaba dos señales erróneas, no podía entrar al de hombres por razones obvias, pero si entraba al de mujeres, habría más mujeres ahí, y se que tardan mucho ellas en ese lugar, así que sería muy probable que notaran que no lo era. En eso paso uno de los asistentes y me dice en tono juguetón: “no te decides a cual entrar?” mi corazón palpito y sentí frio en el cuello, pero con sudor en la frente, acaso sabia de mí? Se había dado cuenta? Estaba siendo sarcástico? Me había descubierto? Afortunadamente eso me hizo reaccionar  y entrar directamente al baño de mujeres, entre y había dos secretarias, muy atractivas ambas, una de alrededor de unos 30 años y otra como de unos 45, muy elegante y sensual, una mujer que a pesar de su edad, rompería corazones desde 15 hasta 60 años. 

Platicaban cuando yo entre, me voltearon a ver y sonrieron, pero la grande, con un tono algo maternal, me dirige un “hola linda” yo sé que era algo casual, mas no respondí y fui directamente a uno de los cubículos, me encerré y me quede parada frente al inodoro. Por el nervio y la costumbre, hice mi movimiento habitual para desabrochar mi pantalón en el baño, cuando me percato que no traía pantalón, traía la falda de un uniforme escolar, esta deliberación duro apenas unos segundos, pero caí en cuenta de lo que tenía que hacer, me di la vuelta, baje mis panties, levante mi falda, me senté y relaje mi vejiga, mientras pensaba: “estoy viviendo un sueño, estoy haciendo lo que cualquier chica y nadie lo ha notado” era increíble como una situación tan normal como lo era ir al baño, me había causado tanto conflicto.

Salí del cubículo, y fui hacia el lavabo, las otras mujeres seguían ahí, una se retocaba el maquillaje, la otra se acomodaba el busto en el brassiere, siempre platicando, fui a una llave desocupada y lave mis manos, tratando de hacer el menor contacto visual posible, Salí rápidamente del baño, y camine por el pasillo, entonces me tope al asistente el cual me detuvo, me puse muy nerviosa, el comenzó a hacerme platica casual, cosas triviales, pero que para mí eran complicadas, preguntas tan simples como “donde estudias?” eran difíciles de responder, ya que yo apenas tenía un día de nacida, no había una historia detrás de esta chica, todo lo contestaba espontaneo, afortunadamente sabia el nombre de la escuela de mis primas, pero en sus suposiciones él pensaba que yo tendría algunos 16 años, esto me puso a pensar, tan joven me hace ver este atuendo? Es acaso el maquillaje? Obviamente no tenía una estatura alta para ser hombre, pero no había detalle alguno que delatara mi situación?. Su charla casual se fue tornando más directa, me estaba coqueteando, cuando me percate de la situación, yo estaba recargada contra una pared y el me platicaba muy cerca, mis respuestas eran casi monosilábicas, estoy segura que el intentaba besarme. Le puse como pretexto que tenía que ir con mi papa, a lo que el me dijo que ojala un día pudiéramos vernos, me dio una tarjetita con su teléfono, la tome y me fui rápidamente a la oficina, ya ahí, pensé en algo: “pero que atrevido!, coquetear a la hija de su jefe”

No estuvimos mucho tiempo más, cuando vi el enorme reloj sobre la pared me di cuenta que ya eran casi las dos de la tarde. Salimos de la oficina, fuimos al auto, todo ya era casi normal, mi día se estaba haciendo como un día común, con la diferencia que casi todo el tiempo estaba excitada, ya que casi todo me recordaba que estaba como chica. Íbamos por las calles pero la ruta no era hacia la casa, era otro rumbo el que tomábamos, hacia donde íbamos ahora? Sabía perfectamente donde estábamos, eran los rumbos de mi escuela , pero a donde nos dirigíamos, acaso íbamos a…… noooooooo…… no ahí, no por favor!!!! No quería pasar por ahí por el miedo a que alguien de casualidad me viera por la ventana y me reconociera.

Nos detuvimos justamente en mi escuela, era precisamente la hora de la salida, me ordeno que me bajara del auto y fuera hacia la puerta de la escuela como si esperara a alguien, esta vez si le rogué que no lo hiciera, era demasiado riesgoso, podría ser identificada, a pesar de no ser muy popular, era evidente que la gente me conocía ahí, insistí casi llorando que nos fuéramos mientras trataba de acariciar su mano suplicando por mi situación. Entonces me volteo a ver, después de tanto tiempo de estar con el, vi una expresión en su rostro, pero no era agradable, estaba molesto, me dijo en tono muy muy serio, como forzándose a conservar la calma: “mira Pamelita, ya me estoy cansando de tus negativas, eres una malagradecida, te he dado todo lo que has querido el día de hoy y tú no dejas de quejarte, así que bájate del carro y obedece!”

Me quede en shock, a punto de llorar, abrí la puerta con titubeo, siempre volteándolo a ver esperando me perdonara, como una perrita suplicando a su amo, pero su expresión era inmutable. Me baje del auto, cruce la calle con cuidado y entre a la explanada de la escuela, desde ahí podía ver a mi tío al cual no le quitaba la vista esperando que recapacitara, pero  cuando me vio detenerme me hizo una seña de que siguiera adelante. Todos los de la escuela caminaban hacia la salida, unos con prisa, otros platicando en grupos, la mayoría de ellos ni se percataban de mi presencia, entonces me puse a temblar, a menos de 10 metros venían caminando varios compañeros de mi grupo. Estaba segura de que me reconocerían, era una situación sumamente inquietante, estaba literalmente temblando, los sonidos se volvieron sordos, oía ruidos pero como si estuviera en un limbo, veía a la gente y a la vez no veía a nadie, voltee mi rostro para que no me vieran, todo esto lo sentía como en cámara lenta, sin embargo, la curiosidad era fuerte, no sé por qué, pero cuando ellos pasaron, yo gire mi cabeza para ver cómo se alejaban, pasaron como si nada, sin embargo, uno de ellos también había volteado para verme a mí, nuestras miradas chocaron, pero disimule y gire mi rostro un poco más, como si yo estuviera buscando a alguien, mi cabeza giraba, pero mis ojos seguían fijos en él. Finalmente se volteo hacia adelante, todo esto fue en segundos, me senté en una jardinera, temblando, puedo asegurar que estaba mas pálida de lo que mi piel suele ser. Salían maestros, y estos eran a los que más llamaba yo la atención, algunos me sonreían, otros me mandaban u saludo cortés, y uno directamente clavo su mirada en mis piernas cínicamente. Esto hizo que me percatara de que las tenía entreabiertas, ya que el temor había hecho que me olvidara de los modales. Pero al ver su mirada, las cerré velozmente.

Escuche un claxon a lo lejos, mi tío me hacía señas de que ya regresara al carro, me sentí aliviada, me puse de pie y fui corriendo hacia el auto, me subí inmediatamente, el me acaricio mi rostro, y me dio un beso en la comisura de la boca, puso el auto en marcha y yo me solté en llanto, acababa de vivir una de las experiencias más fuertes de mi vida.





parte 4
el castigo

El trayecto a la casa fue lento e incómodo, mi tío acariciándome, pero yo no sentía ganas de sus caricias, el tráfico, el sol, por mas que acomodaba la falda mis piernas se pegaban  al vinil del asiento, el maquillaje al cual no estaba acostumbrada, la gente en la calle viéndome con el rímel corrido a causa de unas lagrimas. Finalmente llegamos, abrió automáticamente la cochera, entramos y poco a poco se fue obscureciendo la escena, el cambio de iluminación mientras los ojos se acostumbraban hacia que el lugar quedara absolutamente en tinieblas, en esa obscuridad sentí las manos de mi tío tomándome por la parte trasera del cuello, y con un poquito de fuerza empujándome hacia mi puerta, al mismo tiempo pude sentir su aliento en mi boca, finalmente podía sentir su bigote rasurado rosándome el rededor de mis labios mientras sentía la suavidad y humedad de su lengua hurgando dentro de mi. Se abalanzó sobre mi y con su otra mano me tomo de la cintura, y fue fundiéndose conmigo cada vez mas, yo hipnotizada seguía sus movimientos, me dejaba, estaba como mareada. Nos fundimos en un extraño beso, era la primera vez que un hombre me besaba, aunque pensándolo bien, era la primera vez que alguien me besaba, había besado chicas, pero no de esta forma, no con esta pasión, aunque pensando bien, no estaba yo besando, era a mi a quien besaban, un hombre tenia el control sobre mi, yo sumisamente me entregaba a sus labios. 

Los cuerpos se fueron acomodando, el asiento era corrido y el estaba casi sobre mi, mis piernas estaban estiradas bajo el volante y todo el peso de mi tío recaía en mi, mis labios tenían vida propia, respondían a los movimientos de los suyos, de vez en cuando escuchaba el sonido de vacío que generaban estos al dejar un hueco entre las comisuras, mi miembro se endurecía, pero permanecía siempre prisionero por sus ataduras. Entonces los labios se separaron. El se levantó de mi y descendió del carro, yo seguía semi recostada en la puerta, el dio la vuelta al vehículo, obviamente no lo veía, ya que después de el beso mis ojos seguían cerrados, los abrí pero aun no lograba acoplarme a la obscuridad. Levanto la manija de mi puerta, cuando sentí eso, me incorpore para no caer. El abrió la puerta con cuidado, cuidando que no estuviera ya recargada, me acomode correctamente en el asiento al tiempo que el se agachaba, me tomo de las piernas, las giro con brusquedad quedando estas en el suelo de la chochera, me tomo de ambos brazos y me jalo hacia afuera, por la inercia quede pegada a su cuerpo, me tomo y me empujo contra la puerta trasera del auto y se pegó totalmente a mi, atrapándome contra el auto. Se abalanzo sobre mis labios besándome nuevamente, pero sus manos ahora no se detenían, con una me tomaba del cuello mientras con la otra me acariciaba la cadera y parte de mi trasero, yo podía sentir su pene duro rosándose contra mi pubis, aún seguía como dormida a causa del llanto, pero podía sentir eso, era como estar ebria.

Tomo mi pierna y la subió a su cadera, yo lo abrace con ella, mi pene exigia libertad, pero le era imposible levantarse, esa sensación de aprisionamiento provoca una excitación extraña, pero intensa. mis brazos lo rodeaban de su cuello, su otra mano me rodeaba la cintura y me presionaba hacia el, mientras con su cuerpo me clavaba al auto, arremetiendo contra mi cada vez con más fuerza, incluso llegaba a levantarme, bajó  sus manos y las metió bajo mi falda, agarrándome las nalgas, me levanto totalmente, al sentir esto, lo abrace con mi otra pierna, estaba completamente en el aire, sus impulsos eran cada vez más fuertes, su jadeo mas intenso, estaba como loco, soltaba mi boca y se iba hacia mi cuello, me daba mordiditas juguetonas, pero algunas llegaban a doler. Todo esto con movimientos de cuerpo hacia arriba y hacia abajo. Mis manos se enredaban desesperadas en su cabello, mi cuello se exponía a el ante sus besos y mi aliento escapaba de mi cuerpo sin que yo pudiera evitarlo.
Mi parte masculina que ahora me estorbaba, estaba hacia abajo, presionada por mis panties, sin embargo, el rose de su cuerpo sobre esta parte estaba provocándome demasiada excitación, estaba siendo estimulada por frotamiento, podía sentir el líquido llenándome el hueco de mi trasero, como si mi cuerpo preparara lubricándome para ser usada como una hembra.

Entonces me bajo de la suspensión en la que estaba, sonaron los tacones en el suelo al tocarlo, me beso ahora con ternura, me tomo de la mano y me guio hacia el interior de la casa, yo estaba super excitada y otra vez sacada de onda, me soltó la mano y camino directamente hacia arriba de las escaleras, otra vez estaba jugando con mi cabeza, que era lo que acababa de suceder? Me besa, me manosea y de repente se va sin decir absolutamente nada? Molesta como cualquier chica que se le deja a media excitación, subí enojada las escaleras dispuesta a reclamarle y hablar de una vez por todas que es lo que estaba pasando, necesitaba respuestas, este juego me estaba desesperando, tenía muchas cosas que preguntarle desde el día anterior.

Al subir el último escalón, me quede congelada, como un auto que va a toda velocidad y se frena de repente. Lo vi parado frente a la recamara de mis primas, con la mirada fija hacia adentro, en ese momento sentí que algo bajaba de mi estómago, recordé el desorden que yo tenía ahí. El enojo se me convirtió en miedo y pena. Me dijo en tono muy enérgico: “ven para acá, mira nomas el tiradero que tienes aquí” camine con la cabeza agachada y las manos detrás, con vergüenza hacia él, y cuando me tuvo a su alcance me jalo fuertemente del brazo. Pero, por que estaba molesto ahora? No me había ya regañado por eso? Incluso me había nalgueado, no era justo. En un arrebato de valentía, me atreví a decirle que ya me había reprendido por eso, pero esto parece que lo hizo enojar mucho, me jalo con mucha fuerza hacia su recamara, como un padre que va a buscar a su hija por la madrugada a un lugar donde no debía estar, me arrojo contra su cama, mi falda se extendió por completo dejando ver mis blancos muslos y la ropa interior que servía para sostener esas partes inútiles.

Hablando entre dientes, parecía regañarme, dio la vuelta hacia el otro lado de la cama, quedando yo de espaldas, mientras buscaba con mucha brusquedad algo en su cajón, saco algo de ahí, pero yo no alcanzaba a distinguir que era, me daba temor voltear a verlo. Regreso y se paró frente a mí, me tomo del cuello y me jalo nuevamente con fuerza hacia el suelo, para arrodillarme frente a él, yo caí con las rodillas directas en el piso, a pesar de no ser robusto, era bastante rudo y fuerte. Bajo el cierre de su pantalón y saco su pene, empezó a restregármelo en la cara, yo cerraba mis ojos y mi boca y hacia mi rostro hacia un lado, él me tomaba con fuerza de la cabeza, arrojo lo que traía en la mano y tomo su pene para darle más firmeza contra mi cara. Me ordenaba: “abre la boca escuincla desobediente, eres de lo peor, quien sabe que cosas habrás hecho en estos días que estuviste sola” la punta de su pene se presionaba contra mis labios, hasta que vencieron mi resistencia y logro entrar. Lo metía y lo sacaba con velocidad y fuerza, se sentía coraje, me tomaba la cabeza con ambas manos y me empujaba contra su cuerpo, su pene entraba más allá de mi boca, sentía que embonaba en mi garganta, me provocaba náuseas y asfixia, yo trataba de respirar por la boca y de retirarme de él, pero no me dejaba. Cuando sus fuerzas cedieron, logre tomar una fuerte bocanada de aire, mientras las lágrimas llenaban mis ojos y la saliva acumulada escurría asquerosamente por las comisuras de mi boca, acto seguido, volvió a tomarme con fuerza y a introducirlo nuevamente hasta el fondo, me estaba castigando,  trataba de empujarme hacia atrás con mis manos sostenidas en sus piernas, pero era muy fuerte, el movía su cuerpo para que su pene hiciera movimientos hacia adelante y hacia atrás, pero sin sacarlo de mi garganta. Si eran solo segundos, se me estaban haciendo eternos. De repente, el empujo tan fuerte que perdí el equilibrio, caí recargada de nalgas en el suelo contra el extremo de la cama, por este movimiento súbito, su pene salió de mí, pero al verme totalmente indefensa, se inclinó sobre la cama mientras se detenía con sus brazos de ella, como todo experto, su pene entro directamente en mi boca, mi cabeza automáticamente se recargo en el borde del colchón, haciendo que mi cuello se extendiera. El me embestía y yo estaba aprisionada sin escape, su peso total sobre mi cara hacia que yo casi me asfixiara nuevamente, podía sentir su pene aún más profundo (si es que era posible)

Volvió a soltarme, respire hondamente, la saliva era ya desagradable por la abundancia, hacia hebras hacia afuera, sentía mi boca llena de espuma y no podía ver nada, ya que cuando se llora y se aprietan los ojos, estos hacen un efecto cegador al abrirlos, además que el maquillaje había entrado en ellos y me ardían. Me tomo de los brazos y con una fuerza impresionante me levanto y me giro, quedando el a mis espaldas. Me empujo contra la orilla de la cama, me apoye con las manos sobre esta, inmediatamente, mi tío presiono mis caderas hacia abajo, me obligo a hincarme nuevamente pero con el cuerpo sobre la cama, me levanto la falda y me bajo de un solo movimiento la ropa interior, liberando mi miembro, el cual estaba flácido. Me dio una tremenda nalgada, sentí el ardor incrementándose cada segundo que pasaba, trate de levantarme pero puso una mano y el peso de su cuerpo sobre mi espalda superior, mientras volvía a darme una segunda y más fuerte nalgada en el otro glúteo, después otra y otra mas. Comencé a llorar de impotencia, mientras las nalgadas seguían, le implore que no me castigara más, pero era inutil, fue hasta que dije las palabras correctas sin darme cuenta: “por favor papa, ya no me pegues”

El escuchar esa palabra hizo que su mano se detuviera en el aire, se sentó a mi lado y comenzó a acariciarme mi cabeza con una mano y mis enrojecidas nalgas con la otra mientras decía “hija, no me gusta hacerte esto, pero te portas muy mal” yo estaba llorando de dolor y de tristeza, ya no estaba actuando, era una niña castigada, sentía dolor en mi corazón. Mi llanto iba cesando, pero tenía suspiros de sentimiento. Se levantó y se colocó detrás mío, comenzó a besarme mi trasero, después a pasar su lengua y finalmente lo hacía en la raya que se forma, llegando hasta mi ano, lo estaba lamiendo e incluso lograba penetrarme un poquito con ella, yo me estaba tranquilizando por esta sensación. Me abría mis nalgas con sus manos y trataba de entrar más con su lengua.

Mientras estaba yo en ese choque de emociones, oía como abría el cajón del buro sin dejar de hacer lo que me estaba haciendo, sin embargo, se levantó un poco y durante unos segundos no hacía nada, entonces sentí como algo caía sobre mí: un líquido,  era suave, cálido, extraño, pero no se sentía como semen (o al menos como me imaginaba que se sentiría el semen), era algo mas parecido al aceite de bebe. Después con su mano lo distribuía por la hendidura, hasta que llegaba a mi orificio, ponía más de eso precisamente ahí y comenzó a meter su dedo, con mucho cuidado. Cuando sentí esto, mi cuerpo se estremeció y brinque, pero el puso su otra mano sobre mi espalda baja mientras hacía sonidos: “sh, sh, sh, tranquila mi pequeña, papi no te va a lastimar. Seguía jugueteando con mi ano, sentía su dedo entrando más y más, parecía que no tendría fin, es increíble la falta de percepción de dimensiones que una tiene en una circunstancia así.

Saco su dedo con cuidado y apoyo su cuerpo sobre mí, como para no dejarme levantar, escuche como abría un paquete plástico, realmente no sentía curiosidad, seguía en mi estado extraño entre la realidad y el limbo, volví a sentir que me caía aquel liquido sobre mi trasero, cuando las conexiones neuronales me hicieron darme cuenta que era lubricante, era por eso que su dedo entraba tan suave en mí, me acariciaba y metía ahora dos dedos, los giraba, los expandía, y los volvía a sacar, hubo un pequeño lapso en donde me los saco y nuevamente no hubo nada de actividad. entonces empecé a sentir que nuevamente me penetraba, pero conforme iba empujando, sentía que mi ano se abría mas y más y más, me dolía y me ponía tensa, pero el me calmaba con sus sonidos y su mano en mi espalda, empujaba un poco mas y sentía más abertura y más dolor, hasta que de repente, mi ano se estrechó de golpe, tragándose todo lo que tenía ahí dentro, pero sentía que algo topaba en el exterior. Sentía invadidas mis entrañas, pero de una forma diferente, era obvio que no era su pene.

Me acariciaba con ambas manos mis nalgas mientras mi ano palpitaba con ese extraño cuerpo dentro, el subió mi ropa interior, me la coloco bien,  se pone de pie, me toma de la cintura y me jala hacia arriba, para levantarme, me gira y me sienta sobre la cama, al caer en ella, sentí como el extraño objeto movía mis cavidades interiores, no era doloroso ya, pero era muy extraño.  Se sentó a mi lado, me beso nuevamente de forma apasionada, mientras  me desabrochaba el chaleco del uniforme, me lo quito y comenzó a desabrochar la blusa, ya con ella abierta mete su mano y puedo sentirla tocando mi piel, esas caricias, el beso y el objeto extraño en mi interior me provocaron una excitación impresionante, mi pene mal acomodado trataba de levantarse, pero la ropa interior se lo impedía, era doloroso pero muy muy excitante. Me recuesta sobre la cama, yo aprieto mis piernas juntando mis rodillas para mantener la postura femenina, el sigue besándome y acariciando mi cuerpo, toca el sostén, recorre mi estómago, acaricia los costados de mi torso. Siento una sensación extraña y nueva, un placer orgásmico, pero con sensación de orinar al mismo tiempo. 

Entonces deja de besarme y se levanta de la cama, me jala de los brazos y me pone de pie, me gira para que yo le de la espalda y me desabrocha la falda, con sutileza comienza a hacerla caer por mis caderas, sus manos siguen la figura de mi cuerpo, siento como la prenda llega al suelo y cae sobre mis zapatos, toda extendida. Me toma de ambas nalgas y las acaricia con mas fuerza, las abre como si barajeara cartas, al mismo tiempo me empuja un poco el objeto, como para no permitir que salga, pero realmente no se podía, estaba muy apretado ahí dentro. Me da una nalgadita juguetona y me dice: “hija,  ve a lavar toda la ropa que ensuciaste, después ve recoger ese cuarto, que quede tal como estaba”

Otra vez? Era acaso un psicópata? Me acababa de besar, te tocar, yo estaba con una blusa desabrochada, calcetas y zapatos escolares, ropa interior y un objeto en mi interior y ahora actúa como si nada hubiera pasado? Como si nada estuviera pasando? Empezaba a odiar su jueguito, me levante di unos pasos para que la falda quedara liberada, me agache por ella con molestia y camine con paso apretado hacia la puerta, me detuve ahí muy enojada y voltee hacia el para preguntarle en tono fuerte: “que tengo dentro de mí?” él se agacho y recogió un empaque transparente de la cama y me lo mostro, camine hacia el como una chica furiosa y se lo arrebate de las manos para verlo, era un plugin anal. Cuando vi eso, sentí como algo descendía nuevamente de mi estómago hasta mis genitales y como mi ano tenia también una especie de espasmo. Él me dijo: “ve a hacer lo que te ordene y no quiero que eso salga de ahí, te tengo una sorpresa”

Lo más lógico era que no le hiciera caso y dejara ese juego por causa de mi coraje, pero no fue así, algo me atrapaba, una parte de mi quería ser dominada de la forma que lo hacía, mientras la otra parte me gritaba “estás loca! Respétate!” fui a la recamara y me senté en la cama para quitarme el calzado y las calcetas, sentí el objeto haciendo presión dentro de mi. en eso entra el con un par de sandalias de tacón, altísimas, con unas correas muy lindas, me dijo: “no vas a estar desnuda haciendo tus labores” dejo los zapatos junto a mí, yo sabía que ese acto quería decir “te vas a poner estos”, se dirigió hacia el closet y hurgo en los cajones, saco un short de mezclilla diminuto, lo sorprendente es que parecía saber perfectamente que quería que me pusiera y donde estaba, lo que me hizo pensar que no era la primera vez que buscaba algo en esa habitación, saco también una camiseta delgada de tirantes y los arrojo hacia mí. Se dio la vuelta y salió de la habitación.

Tome el short y sentí la mezclilla, era hermoso, con un pequeño encaje en las piernas. Me lo puse, era realmente apretado, me costó trabajo ponérmelo, pero lo logre, este hacia que el objeto dentro de mi quedara muy fijo. Me quite la blusa del uniforme y me puse la camiseta rosa que me arrojo, ajustaba perfectamente a mi cuerpo, me senté y me puse las sandalias, cada vez que me movía o me agachaba, el objeto dentro de mi hacía de las suyas, recordándome que estaba yo invadida por el. Cuando me puse de pie sentí que la altura era demasiada, costaba trabajo mantener el equilibrio, camine hacia el espejo y me vi en el. Tengo que aceptar que este atuendo no hacía que luciera tan bien como esperaba, me veía como una chica flaca, sin curvas, las sandalias hacían que las piernas se me vieran demasiado largas y delgadas. Me di la vuelta con cuidado, no era fácil caminar, los tacones eran súper delgados, incluso agacharme por la ropa era difícil. Tome un par de ligas del tocador y me hice un par de coletas en la peluca.

Tome todo lo que había usado y Salí de la recamara, el sonido de los tacones en el pasillo era hermoso, es increíble como el grosor del tacón hace diferente el sonido de otro tipo de tacón, cada paso con esos zapatos hacia que el objeto en mi interior se moviera y tocara otras partes de las paredes internas, baje con mucho cuidado las escaleras y otras sensaciones me pasaban, me dirigí al patio, puse la ropa en la lavadora y entre a la casa, al pasar la puerta del patio hacia la cocina me sorprendí de ver a mi tío de pie esperándome, incluso me asusto. Me dijo: “voy a salir un momento, cuando regrese espero que ya tengas todo como debe ser” se acercó hacia mi, me tomo de la cintura y me beso, con estos zapatos quedaba más alta, sus manos fueron hacia mi trasero  y con sus dedos sobre mi hendidura, checaba que el objeto extraño siguiera ahí, al confirmarlo, lo empujo con fuerza, como queriéndolo meter aún más, era tanta su fuerza que me levantaba del suelo sin soltar mis labios.
Él se fue y yo quede nuevamente como tonta, parada en medio de la nada mientras el se alejaba. Cerró la puerta y yo subí la escalera. Me puse a recoger la recamara, acomode cada prenda en su lugar, cada cajón quedo acomodado, esperando que mis primas no se dieran cuenta, baje por la ropa limpia, la cual ya se había secado (la lavadora era muy moderna), pero no podía acostumbrarme a ese objeto extraño, cada paso, cada movimiento, agacharme, sentarme, todo me recordaba que estaba ahí, pensé que mi cuerpo se acostumbraría en los siguientes minutos, pero nunca fue así. 

El tiempo transcurrió, no me di cuenta de cuanto había tardado en esto, ni siquiera me había dado cuenta de que no había comido, ahora empezaba mi estómago a recordármelo. El objeto extraño me había mantenido en una excitación constante, pero estable, en un nivel medio que hacía que no olvidara que estaba dentro de mí, pero que tampoco me provocaba masturbarme. Era rico. al mismo tiempo que termine escuche que mi tío abría la puerta de la casa, se me hizo raro que no escuchara la puerta de la cochera, pero supuse que simplemente no puse atención. 

Lo escuche subir las escalera, entro a la recamara donde yo estaba con un par de bolsas en la mano, volteo a ver a todo alrededor e hizo una expresión de gusto porque había hecho un muy buen trabajo, dejo las bolsas en el suelo y se acercó a mí, me halagaba por mi labor al tiempo que me llevaba de la mano hacia la cama, se sentó y yo quede de pie frente a él, con las piernas totalmente rectas y sacando mis pequeños pechos a causa de los enromes tacones. Me tomo de la cintura con una mano y con la otra desabrochaba el short, lo bajo con dificultad por mis piernas duras, yo estaba muy derechita, esos tacones me hacían tener obligatoriamente esa postura, con mis manos manteniendo siempre equilibrio, cayó al suelo el short y yo levante una pierna tras otra para retirarlo, me dio la vuelta y me agacho, yo quede con las manos estiradas sobre el banquito del tocador, no podía flexionar mis piernas. Me bajo la ropa interior hasta las rodillas, era delicioso sentir esa prenda ahí también. Tomo la parte exterior del objeto y comenzó a moverlo. Esta vez, a causa de la postura y las piernas semi abiertas y sin nada que lo detuviera, mi pene tuvo su libertad, comenzó a sacar despacio el juguete, cada milímetro me provocaba excitación, mis lampiños genitales crecían más y más, mi espalda se arqueaba involuntariamente cada vez que sacaba el plugin.  Mi pene comenzaba a gotear, era mucho muy excitante, supongo que me había estimulado algo ahí dentro. Cuando sobrepaso la parte gruesa, mi ano se contrajo y expulso casi de golpe aquel compañero de tantas horas. Mis ojos estaban cerrados y sin darme cuenta, yo estaba jadeando. Él Se acercó hacia mi rostro y sentí como lo ponía cerca de mi boca, lo recorría por mi mejilla acercándose más hacia mis labios, lo puso ahí y yo cerré con repulsión mi boca, a pesar de estar excitada eso se me hacía algo sucio. Pero el con fuerza lo empujó hacia adentro. No tuve más remedio que chuparlo, entonces conocí el sabor de mi trasero, lo cual, lejos de causarme repulsión, me excito aún más, quizá era causa de que ya estaba demasiado excitada, quizá ese acto en otras circunstancias me hubiera hecho vomitar. Lo sacaba con sutileza mientras yo lo veia hacia los ojos como una gatita. Saque mi lengua como pidiéndolo nuevamente, lo acerco a ella y lo lami con morbo sin dejar de verlo a sus inexpresivos ojos. Lo  volvía a meter  y sacar repetidamente hasta que en un momento lo saco y no volvió a meterlo. me acaricio el trasero y me dijo: “vete a bañar, vamos a salir” mientras caminaba hacia la puerta.



Parte 5
La cena


Me quite lo que me quedaba de ropa y me dirigí hacia el baño con una dolorosa erección, me quite la peluca y la puse sobre el mueble del lavabo, me metí a la regadera, tuve que bañarme con agua fría para bajar esa excitación que estaba teniendo, estaba hundida en mis pensamientos cuando me di cuenta que estaba tocándome, masajeaba mi pene con familiaridad, pero algo me decía que no lo hiciera, una chica no tiene eso entre sus piernas. Así que deje mi miembro en paz. Me sentía muy femenina.
Cerré la regadera y me enrollé la toalla en mi cuerpo, Salí del baño
 y vi sobre la cama las cosas que mi tío había traído previamente, me emocione mucho al verlos, corrí hacia la cama y abrí las bolsas, era un corsé negro de encaje, con cintas en la espalda y broches al frente con brassiere incluido y resortes como liguero, una tanga de encaje que hacia juego y unas medias negras semi transparentes con encaje ancho en la parte superior. Me quite la toalla y seque mi cuerpo rápidamente, pero la emoción me había provocado nuevamente una erección. Estaba excitada, pero no solo sexualmente, sino como una niña en navidad ante sus regalos, sentí mi corazón latir con fuerza y una enorme sonrisa se pintaba en mi rostro. Fui al tocador, abrí el cajón de los cosméticos, saque con cuidado una crema corporal y la puse en todo mi cuerpo. Acariciaba mi cuerpo con esa sensación de suavidad, tocaba mis ingles, y termine poniendo entre mis nalgas, era una sensación divina. Al caminar hacia la cama nuevamente, sentí como resbalaban una con la otra, era una chica lubricada.

Desempaque las medias y me las puse una a una, era una sensación maravillosa, la seda en las piernas, el rose entre ellas, el elástico en mis muslos, uffff.  Tome el corsé y me lo puse, me di cuenta que me quedaba un poco flojo, así que me lo quite y ajuste las cintas de la espalda casi al mínimo, ahora me costó más trabajo ponérmelo, era incomodo, al apretar la parte baja de mi torso, mis pechos se ensanchaban hacia arriba dando una sensación de mas abundancia. Mis pequeños senos encajaban perfectamente en las copas pre rellenadas, haciendo que dieran volumen, pero quedando proporcionales a mi cuerpo. Tome la tanga, la subí por mis piernas, cada centímetro del rose de esta prenda con mis piernas con las medias era excitante, tuve que relajarme un poco y pensar en otras cosas para que mi erección diera un poco de si, acomode mi miembro hacia atrás y lo detuve entre mis nalgas, ya era una experta en este “arte”. Subí hasta arriba la tanga y la ajuste lo mejor posible. 

Supuse como se abrochaban los resortes del liguero a las medias y empecé esta extraña labor, valore tanto a las mujeres, se necesita ser una contorsionista experimentada para poder ponerse tantas prendas femeninas. Finalmente quede lista, corrí hacia el baño por la peluca, pisar con medias en la alfombra provoca otra sensación maravillosa, podía sentir la suavidad en los dedos de mis pies. Tome la peluca y me la puse, salí del baño y me senté frente al banquito del tocador y comencé a cepillarla, estaba muy maltratada a causa de todos estos días de uso. El corsé me dificultaba un poco la respiración y hacia que mi postura estuviera súper derecha, pero esta restricción también era linda.

Saque unas sombras obscuras del cajón, tratando de no desacomodar lo que acababa de arreglar, me maquille, tome un poco de rubor, rímel, me arregle las pestañas, delinee y pinte mi boca con el tono más rojo que pude haber encontrado, me vi en el espejo, me veía esta vez mayor a los días anteriores, ahora aparentaba unos 20 años, me guste mucho, me veía sumamente atractiva y seductora, parecía modelo de revista de lencería. Solo faltaba el ultimo detalle, un delicioso perfume, busque uno que me encantaba de mi prima, uno súper juvenil, me lo puse y la atmosfera se llenó de su fragancia.

Camine hacia la puerta y asomando solo mi cabeza hacia el pasillo grite: “tio….. emmmm….. papá, que me voy a poner? A donde vamos a ir?, inmediatamente me contesto: “ahí te deje todo lo que necesitas”. Voltee a la recamara extrañada y voltee hacia todos lados, en la puerta del closet estaba colgado un vestido precioso que no había visto, era negro, strappless, con el busto en forma de corazón, acinturado y con un estilo muy abierto en la falda, era corto, pero no demasiado, con un lazo y moño en la espalda en color rosa fuerte, en el suelo, estaban un par de zapatos rosa, conservadores pero muy elegantes, con correa al tobillo y muy altos, con tacón muy delgado.

Ese vestido jamás se lo había visto a mis primas, mi tía era evidente que no entraría ahí ni con magia, entonces?.... acaso lo había comprado para mí? No vi que lo trajera cuando entro con las bolsas. Ahí me di cuenta que las medias que ya me había puesto estaban en empaque y que el corsé y todo lo demás olía a nuevo, pero no me había percatado hasta ahora, todo lo acababa de comprar mi tío exclusivamente para mí. Me puse el vestido, era más ajustado que la ropa de mis primas, pero con el corsé yo había quedado impresionantemente delgada y acinturada, además, con el corte del vestido, el cual era amplio abajo,  se me formaban caderas. subí el cierre hasta donde alcance, me senté y me puse los zapatos, me puse de pie. El vestido alcanzaba perfectamente a cubrir el encaje de las medias, tenía una altura perfecta, no era tan corto, pero con los tacones hacia que se viera más pequeño.

Iba a llamar a mi tío para que me ayudara a terminar de subir el cierre cuando casi choco con él en la puerta, salte con una mano sobre el busto y otra en la espalda deteniendo la abertura del vestido, él se quedó impresionado observándome, yo lo veía a él también, estaba muy elegante, con un traje negro que se veía muy fino, su corbata y sus zapatos, todo impecable. Cuando reaccionamos ambos, me di la vuelta y le pedí sonrojada  que me subiera el cierre, tome mi “cabello” para que no le estorbara, cuando lo hizo, podía sentir como la prenda se ceñía al contorno de mi cuerpo, era maravilloso. Solté el cabello le agradecí como niña educada y camine hacia el espejo, me veía espectacular, estaba enamorada de mi misma, de la imagen en ese espejo, me movía sobre mi eje, me modelaba a mí misma mientras él me observaba, me sentía feliz, satisfecha con el cambio. Él se acercó a mí y saco una caja de su saco, la abrió y la puso sobre el tocador, saco un collar de brillantes y lo tomo con ambas manos frente a mi cuello, como presumiéndomelo. Yo entendí lo que iba a hacer, así que camine hacia el y me lo puso, quedaba pegadito al cuello, como si fuera un collar de perrita fina, di la vuelta levantando mi cabello para que pudiera abrocharlo, se sentía frio. Saco un par de aretes largos, colgantes igual con brillantes, me tomo de la barbilla y me jalo hacia el, me los puso uno y después el otro con destreza, después tomo con suavidad mi mano y coloco en ella una pulsera ancha, con muchos cristales, era un juego completo, finalmente, tomo mi otra mano con mucho cuidado y metió un anillo que encajo perfectamente en mi dedo, al verme el anillo, muchas cosas pasaron por mi cabeza, pero irónicamente me di cuenta que mis uñas necesitaban color. El glamour de una chica.

Mi tío dio un par de pasos hacia atrás y me observo, se veía satisfecho, incluso sonrió mientras me observaba de arriba abajo, y eso, en el, era el mayor cumplido que una pudiera recibir. Me dijo: “vamos a ir a cenar con mis excompañeros, es la primera vez que nos reunimos desde que acabamos la escuela, ese es el motivo por el cual me regrese antes que tu tía, pero no esperaba que una mujer tan linda me acompañaría. No tardes”

Salió de la recamara y seguí viéndome en el espejo, me di cuenta que había cometido un error terrible: los zapatos eran rosa, el lazo y moño del vestido también, mi tono rojo de la boca no combinaba, me despinte la boca y me pinte del tono rosa más hermoso que encontré. Aproveche para hacer un truco que había visto en internet, maquille la parte superior de mi pecho, haciendo un efecto óptico de tener más busto. Tome un esmalte de uñas rosa también y me senté en una sillita con brazos que mis primas tenían ahí, cruce mis piernas y la sensación de sentir la seda entre mis piernas, presionada entre mis rodillas me hizo sentir un calosfrio. Me puse con mucha paciencia a pintar mis uñas. Ya tenía experiencia, no era la primera vez que lo hacía, pero si era la primera vez que lo hacía en mí.

Cuando las uñas secaron, me puse de pie, estaba espectacular, despampanante, increíble, jamás me hubiera imaginado que yo estaría así vestida, me atreví a pensar que me veía incluso más bella que mis primas. Me sentía superior, suprema. fui al closet y busque un abrigo que yo les había visto a ellas con anterioridad, era negro un poco más largo que el vestido que traía, busque una bolsa rosa, no fue difícil, ya que la mayor era fanática de esto y tenía demasiadas, de todas formas, tamaños y colores. Baje la escalera como en cámara lenta, con el saco doblado sobre uno de mis brazos y el bolso en la otra mano,  era mi presentación, mis xv años, mi noche, era una diva, mis brazos hacían equilibrio haciendo la pose aún más femenina. Mi tío me observaba embobado desde abajo, con las manos dentro de las bolsas, realmente estaba impresionado. Yo desde mi posición, desde arriba, le sonreía.

Llegue frente a él, y le dije sonriendo: “como me veo?” al tiempo que giraba sobre mi propio eje dando pasitos diminutos. “hermosa”-dijo, tomo el abrigo se puso detrás mío y me lo puso con mucho cuidado, el seguía sonriendo, era increíble, lo tome del brazo y salimos por la puerta principal, el carro estaba estacionado en la calle, pero esta vez no me importaba nada, estaba tan ensimismada en mis pensamientos que no sentía temor de que algún vecino nos viera, yo era la reina de esta noche. Me abrió el carro como todo un caballero, yo subí de la forma más femenina y sutil que ya había dominado, gire y me senté correcta, con mis piernas juntas. Cerro la puerta y dio la vuelta al auto, subió y lo prendió, sin poder quitarme la mirada de encima, yo no lo veía a él, yo me estaba viendo a mí misma en el espejo de la visera y en el lateral. Estaba llena de soberbia.

El trayecto a la fiesta fue raro, yo seguía metida en mi misma, había olvidado que estaba en el carro, había olvidado a mi tío, no dejaba de ver mis ojos en el espejo de la visera, volteaba al retrovisor lateral y me sonreía mientras jugaba con mi cabello, cruzaba mis piernas para sentir las medias, sonreía nuevamente y me volvía a ver ahora los labios en el otro espejo, lo apretado del corsé me dificultaba el respirar pero me gustaba. Volví a la realidad hasta que el carro se detuvo frente a la entrada de un edificio clásico con una fuente en el frente.

El lugar era en un impresionante, era una especie de hotel, una mansión como de película, donde había una fila de autos parándose frente a la puerta principal en donde estaba un vallet parking, los empleados abrían la puerta de las señoras, ellas bajaban con sus mejores atuendos, todas arriba de los 50 años, muy elegantes, entonces es cuando volví a la realidad, estaba vestida de chica y me llevaba a una fiesta, donde la gente podría darse cuenta de mí, toda la seguridad que sentía se esfumo, me puse nerviosa, mi tío lo noto,  me tomo de la mano y me volteo a ver, sin dejar la sonrisa: “no te preocupes, estas bellísima”

Los autos delante de nosotros fueron avanzando uno a uno hasta que llegamos a la zona de descenso y nos detuvimos.  Un joven que había estado abriendo puertas de forma mecánica a los demás carros se dirigió al auto y abrió mi puerta, al hacerlo, pude ver su sorpresa la verme, queda impresionado, se quedó como paralizado observándome, no sé si fue a causa de mi apariencia o porque esperaba ver una mujer adulta más como en los demás autos y en su lugar encontró una jovencita perfectamente arreglada. Yo, para ayudar a su situación, estire mi mano hacia el para que me ayudara a salir, el reacciono sonrojado pidiendo una disculpa y tratando de ver hacia otro lado mientras me ayudaba a bajar. Baje ambas piernas lentamente, podía sentirme como en la alfombra roja, siendo recibida. Bajé del auto mientras mi tío bajaba por su lado y se abrochaba su saco mientras caminaba hacia mi. En los segundos que lo esperaba pude ver como los otros vallets y varios hombres que estaban fumando puros no podían dejar de verme, llamaba mucho la atención, quizá por la altura que me daban los tacones, quizá por el maquillaje o quizá porque la mujer más joven de ahí no tenía menos de 40 años. Mi tío doblo el brazo y yo lo tome de él, observo a los hombres y como marcando su territorio ante los demás machos, me beso en la mejilla, esto hizo que aquellos embobados desviaran su mirada, como si hubieran sido descubiertos y quisieran disimular.

Entramos en el gran salón, había muchos hombres mayores, incluso más grandes que mi tío, las señoras super elegantes platicando en grupos, soltando carcajadas de vez en cuando, mi tío observaba alrededor como buscando a sus conocidos, pero siempre de mi brazo y orgulloso de tenerme ahí, transmitía seguridad, mientras caminábamos, algunos de los señores se quedaban en silencio entre la música y nos observaban, uno le da un golpe al otro con el codo, haciendo insinuación a que me viera, yo caminaba despacio pero con estilo, me estaba sintiendo incomoda al ser el foco de atención, no estaba acostumbrada a eso. Entonces mis pensamientos cambiaron, me puse paranoica, sentí que me observaban porque algo mese notaba en mí, porque quizá se daban cuenta que era un hombre vestido de mujer y eso seria muy vergonzoso. Camine con la mirada hacia abajo por el temor a ser descubierta, una señora me observo de arriba abajo y se volteo hacia las demás amigas, pensé que al ser mujer, se habría dado cuenta de las sutilezas que denotaban mi falsedad. Pero note algo, se volteo con coraje, supongo que a criticarme, era evidente que aparte de mi apariencia, el que un hombre como mi tío viniera con una jovencita de mi edad, era algo que forzosamente hacia tema y obligaba las miradas. Esto me hizo sentirme un poco aliviada, pensé para mi misma que no era a mí a quien observaban, sino al conjunto de hombre mayor y jovencita, quien estaba siendo criticado era mi tío.

Llegamos a un grupo, vieron a mi tío y se emocionaron mucho, se abrazaron, se decían cosas mientras yo estaba parada como boba viendo y sintiendo las miradas de los demás comensales detrás y a lado mío, yo hacía como que no me daba cuenta hasta que uno de ellos pregunto: “y esta hermosa señorita? No me digas que es tu esposa” algunos rieron por el comentario, pero cesaron sus risas al darse cuenta que era posible que así fuera y que acababan de cometer un error, uno de ellos se disculpó en forma burlona por su compañero, eran como un montón de adolescentes arrugados y elegantes. Mi tío riendo también dice: “no, ella es mi…..” me volteo a ver con una mirada de duda al principio, pero que se convirtió en fortaleza, como convencido en ese momento de lo que realmente estaba pasando, me sonrió mientras terminaba su frase “… es mi hija, mi esposa está de vacaciones y no pudo asistir”

Me saludaron uno a uno, yo evitaba hablar, y evitaba un poco sus miradas, pero mi tío me apretó disimuladamente del brazo, así que continúe con los saludos pero ahora también con una sonrisa. Algunos, los que probablemente estaban bajo la vigilancia de sus esposas, solo me saludaban de mano, otros, sin poder controlar sus impulsos se atrevían a saludarme de beso. Me atrevo a decir que ninguno puso su mejilla en mi, sino que me besaron directamente, incluso uno alcanzo a tocar mis labios con los suyos. Nos invitaron a sentar, mi tío se puso detrás mío, tomo mi saco y me lo retiro, quedando al descubierto mis desnudos y delgados hombros, haciendo que el collar y los aretes brillaran, el efecto de maquillaje en mi pecho hacia que me viera con un busto mayor, los hombres no pudieron disimular sus miradas, eran como machos hambrientos, Algunos se desbarataban en halagos disimulados, otros no quitaban su vista de mis muslos y pechos, uno de ellos retiro la silla y me ayudo a sentar, yo lo hice como una verdadera dama, con todo el cuidado del mundo, deteniendo mi vestido, cerrando mis rodillas, con movimientos femeninos y mis brazos pegados al cuerpo pero sosteniendo mi bolso. Mi tío se sentó a mi lado derecho.

Me sirvieron una copa de vino, yo voltee a ver a mi ahora oficialmente papa pidiendo permiso, el asintió con su cabeza, las charlas entre ellos seguían y seguían, yo los escuchaba, la mayoría eran muy divertidos, no estaba nada aburrida, pero tenía que cuidar todos mis modales y posturas, me reía sin carcajada alguna, correctamente, los hombres seguían observándome, un señor de otra mesa insistía una y otra vez en verme disimuladamente, evitando que su esposa se diera cuenta, las señoras de mi mesa se hablaban entre ellas, quizá me criticaban, o….. Quizá, nuevamente mi paranoia se hacía presente: se habían dado cuenta!!!!

Empecé a sentirme nerviosa, mi risa cesó, ya no escuchaba sus charlas, solo escuchaba mis paranoicos pensamientos, escuchaba solo ruido sin sentido, sin distinguir palabras, mi mirada se volvió hacia el mantel, eventualmente voltee hacia otro lado, ahí fue donde me empecé a cansar. Mis manos estaban sudando, sentía un extraño frio en mi nuca y calor en el resto del cuerpo. Ya era muy incómoda la estancia ahí, pero mi tío no se daba cuenta, el estaba feliz de estar con sus compañeros, los minutos eran eternos, tomaba mi copa de vino y lo hacia desaparecer en mi boca, inmediatamente, cualquier mano acomedida volvía a llenármela, sin embargo, no sentía ningún efecto de embriaguez. Finalmente pude ver en las mesas del rededor que los meseros comenzaban a servir la cena, sentí como la atención (o al menos lo que yo pensaba) ya no estaba en mi sino en cuantos minutos faltaban para tener sus platos frete a ellos. Las señoras criticonas se volvieron locas, al parecer tenían mucha hambre,  en cuanto el plato toco la mesa, olvidaron sus modales y comenzaron a comer, un amigo de mi papa me coloco la servilleta sobre mi regazo, de forma formal, pero disimulando su verdadera intención, sentí como no solo recaía la tela, sino como su mano hacia contacto directo con mi pierna mientras me sonreía hipócritamente. Agradecí con una sonrisa y comencé a comer.

Los minutos pasaban entre murmullos y sonidos de cubiertos en la porcelana de los platos. La música de fondo era suave, la gente, incluida yo, terminamos de comer, nos retiraron los platos, la charla siguió, y el efecto del vino se hizo presente, necesitaba ir al baño, le toque el brazo a mi tío mientras le susurre al oído mi necesidad. Inmediatamente  me puse de pie, al ver esto, todos se pusieron rápidamente también de pie, mi tío me retiro la silla, yo agradecí solo con una sonrisa, tome mi bolso y camine hacia el baño, la música de fondo opacaba el sonido de los tacones, pero yo podía sentir cada paso, sentía las medias entre mis muslos rosando uno con el otro y la tela del vestido columpiándose hacia los lados, la gente me observaba caminar, era la única de pie además de los meseros, había cometido ese error, no pasaba desapercibida, ahora, toda la fiesta sabia de mi presencia. 

No titubee esta vez, entre directamente en el baño de mujeres, estaba solo, me vi en el espejo, realmente me veía hermosa, trate de buscar algún defecto o algún detalle que denotara mi realidad, me observaba el cuello, mi manzana de adán era casi imperceptible, y en caso de que fuera visible, el collar cubría todo, observaba el rostro, mis facciones, tratando de ver algo masculino, como si una parte de mi insistiera en descubrirme, no lograba nada, realmente me veía como una chica, esas facciones andróginas que tantas burlas me habían dado en la escuela, ahora eran mis mejores aliadas. Observaba mis manos, eran delgadas y blancas, si acaso hubiera un pequeño rastro, las pulseras, las uñas y el anillo hacían que no se notara en lo más mínimo.

Entre al cubículo del baño como una chica, me puse contra el retrete y reí cuando me di cuenta que había un problema, la tanga había quedado bajo el liguero, lo que me impedía bajarla, afortunadamente tenía un “accesorio” que me ayudaría, hice a un lado la tanga y libere al prisionero, levante mi vestido, me senté e hice lo que debía hacer. Jamás había hecho esto, mi pensamiento iba a la incomodidad al sentir todo ese bulto de ropa en mi cintura y evitar que se mojara con algo. Termine, tomé un trozo de papel y limpie cualquier rastro para no manchar mi pantie, acomode nuevamente ese apéndice dentro de la ajustada ropa interior y baje mi vestido. Salí del cubículo y me pare frente al enorme espejo sobre los lavabos, insistía en ver algo que me delatara, pero no lograba encontrar rastro alguno, saque mi labial de la bolsa, en eso, entraron varias señoras platicando y haciendo escándalo, para mi mayor temor, eran las señoras de mi mesa.
Me saludaron amablemente, una de ellas me dijo: “eres la hija del licenciado ******, verdad?” seguido de un bombardeo de preguntas y comentarios de las demás señoras: “estas muy bonita” “que delgada eres” “no te aburres con tantos viejitos?” ”me recuerdas a mi cuando era joven”  pero todos estos comentarios eran mientras se maquillaban y arreglaban, realmente no les importaba, eran comentarios protocolarios, inclusive ni siquiera alcanzaba a contestar cuando la otra ya había hablado, y no parecía importarles.

Al tiempo que ellas hablaban ya entre ellas, hice lo mismo que cualquier chica, me sentía integrada en el mundo femenino, me pinte mis labios, guarde el labial en mi bolso, alise mi vestido por los costados de mi cintura, me despedí educadamente y salí del baño, camine a mi mesa, habían pasado muchos minutos, ahora entendí el porqué las mujeres tardan tanto en el tocador. el ambiente ya estaba más relajado, las miradas seguían en mí, pero no como cuando era la única de pie, llegue a mi mesa y me iba a sentar, pero mi tío se puso de pie y me dijo que íbamos a bailar, deje mi bolso sobre la mesa al tiempo que un señor muy amable y simpático me dijo que no me preocupara, que él lo cuidaría con su vida. Le sonreí y camine hacia mi tío,  caminamos de la mano hacia la pista de baile, ya había varias personas ahí, como iban empezando, aún era música calmada, me tomo de la cintura con una mano y yo no sabía qué hacer, afortunadamente nunca antes había bailado, así que no tuve confusión de roles, el me tomo y yo me deje llevar, nunca había visto a mi tío como el día de hoy, siempre había pensado que era un hombre de piedra sin sentimientos, pero hoy no había dejado de sonreír desde que salimos de la casa.

Observaba a las señoras bailar para imitar sus movimientos, era fácil, ya que no se movían casi a causa de su edad, mi tío me decía halagos, yo solamente le sonreía, ya estaba más en confianza, ya no le importaba mucho a la gente, o más bien ya me había convencido a mí misma de que nadie se daba cuenta de la realidad. Bailamos unos 20 minutos y volvimos a la mesa, me recorrió la silla para sentarme, se disculpó ante los demás  y fue al baño. En cuanto lo perdí de vista, uno de sus amigos, precisamente uno de los que no llevaban pareja, empezó a hacerme platica, era un hombre atractivo, con barba completa entre cana, estábamos separados por una silla vacía, pero con habilidad de atleta se cambió justo a la silla de a lado. Me decía al principio cosas triviales al tiempo que yo me abanicaba con la mano, tenía calor a causa del baile, después se convirtió en halagos y termino en coqueteos, yo no sabía cómo sentirme, me decía que estaba hermosa, que era increíble que su amigo tuviera esta hija, me empezaba a hacer las típicas de que si tenía novio, que qué estudiaba, que me gustaba hacer, mis hobbies, etc. Yo a la mayoría de las cosas le contestaba solo asintiendo o negando cuando podía, evitaba hablar, finalmente una pregunta fuera de lo común salió de su boca: “has salido con alguien mucho mayor que tu?” ahí me quede congelada, no esperaba eso, no sabía que contestar, era obvio que no había salido con alguien mayor, pero de hecho no había salido con nadie! Me quede en silencio y el, con su experiencia, noto mi vergüenza, hizo otras preguntas triviales como para desviar la atención, momentos después, estaba con una mano rosando la mía y con la otra, dibujando figuras con su dedo en mi pierna. No sé en qué momento paso eso, el tipo era un maestro, cuando me percate ya me tenía entre sus “garras” Me estaba poniendo nerviosa y mi tío no regresaba, nadie parecía percatarse, todos estaban en sus asuntos, momentos después, ya me tenía agarrada de la mano, yo no me atrevía a decir o hacer nada, simplemente estaba congelada, su mano empezó a meterse bajo mi vestido, tocaba el encaje de la media, jugueteaba con el resorte del liguero y su plática era más directa y su boca estaba más cerca de mi rostro. me decía que siempre había deseado una nenita como yo, y el hecho de que fuera hija de su amigo lo estaba excitando demasiado, yo estaba sudando frio, alcance a ver a mi tío en el pasillo que iba a los baños, estaba platicando muy contento con sus conocidos, parecía que quería venir ya, pero ellos lo seguían deteniendo, finalmente logró escaparse de ellos y caminaba hacia acá, espontáneamente  escaparon de mi boca dos palabras, no sé si eran de emoción, de aviso a mi acosador, de alivio o incluso de temor: como una niña que esta haciendo algo indebido, solo dije en voz más fuerte: “mi papá!”

El hombre pareció no asustarse, no se sobresaltó, pero saco su mano lentamente de debajo de mi vestido, me soltó de la otra sin dejar de verme a los ojos, se abrió un poco su saco y sacó una tarjeta, bajo la mano nuevamente y la metió directamente bajo mi falda, con habilidad puso la tarjeta bajo el encaje de mi media mientras decía: “si un día quieres pasar un muy agradable día, ahí te dejo mi número” saco su mano justo un par de segundos antes que mi tío llegara a la mesa, el hombre se puso de pie y se dirigió a el, lo abrazo con un brazo y comenzó a bromear, vaya que si el tipo tenia pantalones!!!!! Que atrevido!!! Era un cínico, Yo estaba aun congelada, con la mirada de temor fija en los dos hombres que conversaban alegremente. Ahora sentía algo raro, atracción por la osadía de ese hombre, eran dos sentimientos encontrados, por un lado coraje y por otro admiración. Me había sentido de alguna forma ultrajada, pero, irónicamente, me sentía atraída hacia el. Se despidió de mi tío, que también conversaba con otros dos hombres, alcance a oír que le decía: “voy a despedirme de tu hija” mi tío asintió con la cabeza, estaba demasiado feliz y ocupado para darse cuenta de algo. El hombre se acercó, me tomo la mano, dijo: “un placer, señorita” se abalanzó sobre mí para despedirse de beso directamente hacia mi boca, pero yo gire instintivamente mi cabeza, me lo dio justo en la comisura de los labios, improvisando a causa de mi reacción, cuidando el ángulo en que había quedado me susurra al oído: “ya sabes”, se levantó y se alejó por mi espalda, no pude verlo y no podía voltear, aunque me moría de ganas de hacerlo. Maldito hombre! Se había metido en mi mente.

Miles de cosas pasaban por mi cabeza, el recuento de este día principalmente, empecé a reír como una loca, pero no de forma estrepitosa, apenas tenía un día de chica y ya tenía 3 pretendientes. entonces una de las señoras me hizo una seña, me decía que me acercara hacia ellas. Le agradecí, con una sonrisa y asintiendo la cabeza, demostrándole que estaba bien en mi lugar, pero ella y otra mujer insistieron. Me levante con cuidado, tapando mi escote, tome mi bolso y me senté a lado de ellas, la verdad eran muy divertidas, eran un montón de señoras con platicas picantes, quizá por la carencia de sexo que ahora vivían. Me empezaron a hacer preguntas indiscretas, pero igual que en el baño, no podía contestar una cuando la otra mujer ya estaba preguntándome otra cosa o una tercera comentando acerca de la posible respuesta de la primera, me relajaba con sus ocurrencias, reía, pero limitaba mis carcajadas temiendo se me saliera un sonido más masculino. Me hacían preguntas juguetonas como si ya había “probado” a algún hombre, pero otra regañaba a la primera diciéndole que como se le ocurría preguntarme eso, que apenas era una niña, una tercera contestaba que ni que fuera una monja, que a su edad ya le gustaba “el tronco” y todas reíamos, hablaban de penes, de hombres y de muuuuuuuuucho sexo, nunca conteste alguna de sus prguntas directamente, primero porque no me dejaban ni hablar y segundo porque no existía un pasado.

Las copas se nos fueron subiendo, yo estaba más desinhibida, mi tío no dejaba de reír, de vez en cuando me observaba y al ver que yo estaba totalmente acoplada, el seguía tranquilo en sus asuntos. Había olvidado totalmente qué situación estaba viviendo, había olvidado que era un hombre vestido de mujer, había olvidado mi temor a ser descubierta, había olvidado las nuevas sensaciones corporales a causa de las prendas femeninas,  simplemente todo esto fue parte de mí, me había metido tanto en mi papel que ya era una mujer viviendo un momento común. Tenía mis piernas cruzadas, pero ya me había cansado de esa posición, las estire y las cruce pero ahora la otra encima de la primera, fue cuando sentí algo extraño. Entonces recordé: la tarjeta que aquel atrevido hombre había puesto en mi media. Metí mi mano bajo la mesa y bajo mi vestido, tome la tarjeta y en la distracción de las carcajadas, la guarde en mi bolso. Justamente cuando lo cerraba, los señores se nos acercan y nos levantan a todas a bailar, fuimos todo el grupo, yo me sentía aceptada, tanto por el grupo como por la sociedad en que estábamos, reíamos, bailábamos, mi tío se acercaba un poco, se alejaba, me tomaba de la cintura, me daba vueltas, mi falda se levantaba con esos movimientos, dejando al descubierto la orilla de las medias y el liguero, trataba de detener el vestido para no exhibirme, pero mi tio me jalaba hacia él, parecía divertirle eso de mí, estaba impresionada de mi misma, me movía muy bien en tacones, parece que había nacido para usarlos. La mayoría de las señoras se cansaron y se fueron a sentar, llevándose con ellas a sus esposos, solo quedamos nosotros del grupo, mi tío se acercó y me tomo con ambas manos de la cintura, se acercaba y me decía que estaba muy contento, que estaba orgulloso de tenerme ahí, que le encantaba que todos me vieran, poco a poco sus palabras dejaban de ser en el oído y me hablaba más cerca de la boca, le advertí que nos podían ver, y el me respondió que nadie de los de ahí, a excepción de sus amistades, sabían quienes éramos o nuestra situación, me dijo que era muy común que los hombres maduros se casaran con chicas jóvenes y que eso podrían pensar los demás, pero finalizo diciendo que en realidad no le importaba lo que pensaran. Bailando me fue llevando al centro de la pista, donde nos perdíamos de vista de sus amistades, seguía hablándome a la boca hasta que finalmente me tomo con una mano de la cintura y la otra de la nuca y me beso, ahí, en medio de todos esos señores, en público , en una pista de un salón totalmente iluminado. 

No sé cuánto tiempo transcurrió en ese beso, solo podía escuchar la música más fuerte y sentía las luces cambiantes a través de mis parpados cerrados, pero cuando nos separamos, las demás personas nos observaban mientras bailaban, las señoras se volteaban indignadas y los señores le hacían señas a mi tío como felicitándolo, incluso uno de ellos aplaudió. Nuestras bocas estaban llenas de labial, me tomo de la mano y tranquilamente, como si lo que acabábamos de hacer fuera algo totalmente normal, nos dirigimos al baño, ahí nos separamos, el entro al de caballeros y yo al de damas, me pare frente al espejo y me limpie la boca, saque un poco de maquillaje y me retoque, estaba pintando mis labios al tiempo que una mujer algo ebria salía del cubículo del sanitario y me decía “noche agitada, he? Tu déjate llevar” tímidamente le sonreí y salí del baño, mi tío me esperaba afuera, me dijo: “ve por tu abrigo, ya nos vamos y no quiero despedirme porque me van a entretener. Fui a la mesa, la gente estaba distraída, tome mi abrigo y uno de los amigos me volteo a ver y me sonrió, me hizo un gesto como preguntando por que tomaba el abrigo, yo hice una seña con mi cuerpo de que tenía frio. 

Camine hacia mi tío, salimos del salón, el aire frio se colaba bajo mi vestido recordándome que estaba prácticamente expuesta en esa parte, mientras esperábamos el auto, los hombres que fumaban y los vallets me comían con los ojos, esto parecía gustarle a él, lejos de incomodarse o de reaccionar violentamente como cualquier macho agresivo, me tomo de la cintura y me beso apasionadamente frente a todos, hacia viento helado, jamás en mi vida había andado en la calle con tanta piel expuesta, cerré mis ojos y lo rodee con mis brazos, me apretaba contra su cuerpo, me excitaba. Una voz dijo “su auto, señor” me soltó y saco un billete de su cartea, mientras yo caminaba al auto que tenía la puerta abierta. Una ráfaga de aire nos sorprendió, levanto mi vestido, dando un espectáculo a todos los presentes, no supe que hacer, ya que en una mano tenía el abrigo, en otra la cartera, al querer detenerla solté el abrigo y cayó al suelo, quise agacharme y me descuide el vestido, me detuve la parte de atrás para que no volviera a subir con la mano del bolso, era hilarante la escena. El joven vallet, trataba de ayudarme pero no sabía qué hacer. No sé qué tanto habrán visto, pero a mi tío no parecía preocuparle, incluso parecía divertirle. Finalmente subí al carro super apenada, no quise ni voltear a ver al joven que me cerraba la puerta, mi tío subió al auto y nos fuimos a casa. Todo el glamour de una noche acababa de esfumarse en un repentino acto vergonzoso.




Parte 6
el auto


Íbamos rumbo a la casa, sus besos me habían excitado mucho, y al parecer el también lo estaba, mi miembro ya no estaba indiferente, parece que quisiera ser parte de lo que estaba viviendo, estaba casi a reventar, quería soltarse de sus cadenas, podía sentirlo creciendo y goteando entre mis piernas, sujetado por la ropa interior, esta vez yo tome la iniciativa, me acerque a mi tío y comencé a acariciar su pene por encima de su pantalón, por primera vez escuche un gemido de su parte, parece que el alcohol nos había desinhibido a ambos, su pene estaba muy duro, intentaba bajar el cierre de su pantalón, pero los pliegues me lo hacían difícil, me desesperaba. Mi miembro seguía insistiendo en salir, me dolía, ya que la posición en que lo tenía no lo dejaba crecer con libertad. Me agachaba hacia sus piernas y trataba de meterlo en mi boca con todo y su pantalón, solo podía saborear la tela, pero a el parecía gustarle, lo mordía por los costados y el se retorcía en su asiento.

El ya no pudo más, orillo el auto en un parque por el que pasábamos, apago el carro hizo hasta atraes el enorme asiento corrido para dejar mas espacio entre el volante y el. Me jalo del brazo y yo seguí su movimiento y me monte sobre él, su pene estaba totalmente vertical, así que rosaba contra el mio que estaba apuntando totalmente en la dirección opuesta, mis movimientos lo masturbaban y yo sentía el rose en mi miembro mientras me besaba desesperadamente. Metio sus manos bajo el vestido y me acariciaba frenéticamente las piernas mientras mi miembro lubricaba mi ano, ya que la posición de este así lo favorecía, ya que estaba con las piernas abiertas y con todo mi peso sobre mi pene, y por debajo de este, el cuerpo de mi tío presionándolo también. Haciendo malabares, me levanto un poco y no se cómo, pero logro sacar su pene de su prisión, así mismo, el mío se liberó un poco de la suya. Podía sentirlo (el de mi tio) ahora en mi trasero desnudo, rosaba entre mis nalgas y podía sentir su liquido llenándome el rededor, su boca se volvía mas violenta y me besaba el cuello, cada beso se convertía eventualmente en una mordida.

El trataba desesperadamente de meter su pene dentro de mí, pero la tanga no se lo permitía, solo sentía como chocaba la punta de su mojado pene en partes de mis órganos masculinos, pero esto, no sé porque, no me gusto, así que metí mi mano bajo el vestido y acomode mi órgano hacia arriba, atorándolo con la parte frontal de la ropa interior dejando total acceso para el pene de mi tío, al mismo tiempo, el hacia hacia un lado el angosto pedazo de tela de mi prenda. Ahora si, su pene tenia libre acceso hacia mí, pude sentir como se quedaba su punta justamente en la entrada de mi ano lubricado por ambos líquidos preseminales, ya no vagaba por mi hendidura, ahora sus movimientos eran precisos, hacia arriba y tratando de entrar. Con sus manos tomaba fuertemente mis nalgas bajo el vestido y las abría, su glande comenzaba a entrar poco a poco  en mí.

Mis movimientos se reducían para no entorpecer los de el, simplemente presionaba mas mi cuerpo hacia abajo mientras me detenía con mis manos de sus hombros, sincronizadamente, me abría mi trasero, empujaba hacia arriba y yo hacia abajo. Dolía. tenía mis ojos cerrados y mi boca entreabierta jadeando un poco. Súbitamente, sentí como si mi ano se hubiera roto, entro de un solo golpe la parte mas gruesa de su pene, el dolor era intenso, abrí mis ojos por reflejo al igual que mi boca, un sonido de dolor y placer salía de mi boca, y de la de el solo salían sonidos de placer. Yo me quede quieta, mi ano me pulsaba, el quería entrar mas, yo puse mis manos sobre sus muñecas impidiendo que lo hiciera, lo empujaba hacia abajo mientras mi cuerpo instintivamente trataba de ir hacia arriba, huyendo del dolor, pero me tomo de la cintura impidiendo mi escape.

Sus movimientos eran lentos, trataba de entrar disimuladamente, como si no me percatara de que un poco entraba con cada pequeña embestida, me arme de valor, respire y exhale con fuerza, al tiempo que soltaba mi cuerpo y me dejaba caer totalmente sobre él, su pene llego hasta el fondo de mí, deje caer mi cabeza sobre su hombro mientras lo abrazaba, el comprensivamente se quedó quieto, pero sentía su pene palpitar. Cuando el dolor fue disminuyendo, me enderece y comencé a moverme hacia adelante y hacia atrás, era una sensación totalmente nueva para mí, nada había estado ahí dentro antes, salvo el juguete que anteriormente el me había metido, pero la sensación era muy diferente. Entonces mis pensamientos empezaron a alterarse, fui consiente de mi situación, había pasado una noche maravillosa, había sido cortejada, ahora estaba en una calle en un parque solitario, con un vestido hermoso, con medias de seda en mis piernas, con mis pies presionados por unos hermosos tacones, con mi rostro maquillado, en la madrugada con un pene dentro de mí, un hombre me estaba penetrando, realmente estaba pasando!!!! 

El dolor se había ido, ahora, sus movimientos hacían que me fueran tocadas partes de mí que jamás habían sido tocadas, tenía sensaciones que nunca imagine siquiera que existieran, el acariciaba mis brazos mientras yo estaba perdida en un limbo de placer, mi cuerpo se movía por si solo con movimientos tan naturales, tan femeninos, como una serpiente, mi cuerpo se había acostumbrado totalmente al de el, me tomaba del trasero y me levantaba con su fuerza, cuando caía podía sentir como el pene entraba hasta el fondo, cuando salía, podía sentirlo recorrer cada centímetro de mis entrañas, repitiendo este movimiento una y otra vez, y no me acostumbraba a el, cada vez que entraba era como si no recordara que acababa de salir.

Los movimientos ahora no eran bruscos, eran lentos, pero precisos, sus manos tocaban mis brazos desnudos, tocaban mis piernas de seda, una mano oprimía mi cuello como ahorcándome, pero con placer, con la otra metía un dedo en mi boca y yo lo chupaba involuntariamente, después con ambas manos recorría toda mi silueta, pasando por mi pequeño busto, mi cintura reducida por el corset, mis caderas, y finalmente descansaban otra vez en mis piernas. No se cuánto tiempo estaba pasando, el tiempo se había detenido, no escuchaba sonido alguno, había tantas cosas y no me percataba de ninguna.

Yo estaba en éxtasis cuando súbitamente mi tío me levanta con mucha fuerza y me avienta a mi lado del asiento, su pene salió como un tapón de sidra navideña, dejando un hueco en mi dilatado trasero. Caía sobre mi lugar desconcertada, sin saber que sucedía, todo esto pasaba apenas en un segundo, lo volteo a ver guardándose rápidamente su miembro, yo trataba de hilar lo que estaba pasando, pero unas luces centellantes azules me hicieron caer en cuenta, una patrulla estaba muy cerca de nosotros.
Mi tío acomodaba sus ropas, yo me acomodaba bien en el asiento mientras alisaba el vestido sobre mis piernas y acomodaba la peluca, mi ano seguía dilatado, aun podía sentir su pene dentro de mi…. O la ausencia de el…. Mi pene perdía su erección y volvía a descansar entre mis piernas, las cuales abrí para que entrara como si fuera un refugio. Mi tío bajaba el cristal del auto mientras con la manga de su saco se limpiaba el labial que había yo dejado en su boca, yo estaba a punto de meter mis manos bajo el vestido para acomodar mi partecita entre la tanga cuando en ese instante se acerca el oficial saludando  muy amablemente:

- Buenas noches señor
- Buenas noches   –respondió mi tío-
- Que anda haciendo   –mientras con su lámpara alumbraba el interior del auto, como buscando algo
- Nada, oficial, venimos de una fiesta, me sentí un poco cansado y me detuve  …

Mi tío decía esto mientras la luz de la lámpara apuntaba a mis piernas, apenas cubiertas por el vestido que no tuve tiempo de acomodar correctamente, se alcanzaba a ver el límite de mi media y el resorte del liguero, al ver yo esto, acomode rápidamente el vestido para taparme, estaba muy nerviosa. La lámpara seguía subiendo lentamente y me percate que la copa del vestido estaba un poco baja, aunque no se alcanzaba a ver nada de mi pequeño busto, instintivamente la acomode también. La lámpara llegaba a mi rostro, me ponía cada vez más nerviosa, trataba de evitar la luz, pero sabía que si me volteaba hacia el otro lado me vería demasiado sospechosa, así que solamente volteaba hacia el suelo tratando de sonreír un poco y cubrirme tras el cabello. El flash de las luces intermitentes de la patrulla hacia que el ambiente se volviera más tenso. Al notar mi tío mi situación y que el policía no dejaba de observarme, rápidamente dijo como en acto desesperado: “es mi hija”

el policía hizo un sonido como de duda : 
- Mmmmmm, su hija? (aja, como no…)
- Si oficial, como le dije venimos de una fiesta, era familiar

Era evidente que el oficial no creía lo que mi tío acababa de decirle, pero no tenia nada que argumentar, entre sonidos extraños de radio y palabras en clave con voces distorsionadas,  simplemente recomendó que fuéramos con cuidado y se alejó, yo suspire de alivio al ver que se alejaba. La patrulla arranco y se fue, mi tío soltó una carcajada, se dejó caer en su asiento riendo como nunca lo había visto, yo seguía asustada y su risa me causaba algo de indignación, pudimos haber acabado en la cárcel y el simplemente estaba riendo, me volteo a ver y me dijo, arregla tu cara, mientras encendía la luz interior. Baje la visera y me vi en el espejo, mi rostro estaba hecho un desastre, el labial estaba por todo el rededor de mi boca, es por eso que el policía no creyó que yo fuera su hija. Tome un pañuelo desechable y me limpie como pude, mientras le decía un poco molesta que nos fuéramos, el cambio su semblante alegre por uno autoritario y me dijo: “dije arréglate”
Busque mi bolso, el cual no sabía dónde había quedado en todo el revuelo, lo encontré y saque un pañuelo desechable me limpie lo que pude del excedente de pintura, tome el lapiz labial y me pinte cuidadosamente la boca mientras el encendía el carro, me observaba como me maquillaba, parecía disfrutarlo, cuando termine, arranco el carro. Íbamos en camino y yo seguía asustada o molesta, no podría distinguir la emoción, el estiro su brazo y me tomo del hombro opuesto, me apretó y me acerco hacia el. Me decía “hija, no te preocupes, ya paso, solo será una anécdota divertida” sus palabras me hicieron recapacitar, tenía razón, mi semblante cambio, mi mano derecha se colocó sobre su pecho, abrazándolo, sonreía mientras me acurrucaba en su cuerpo, su brazo me hacía sentir protegida, de hecho, acababa de ser protegida en una situación muy difícil. Mi cuerpo se relajaba mientras mi  mente hacia nuevamente el recuento de lo que acababa de pasar, mi ano palpitaba como si quisera que no olvidara que acababa de ser poseída por un macho.







Parte 7
Su mujer


El camino fue mas bien tierno, el policía nos quito totalmente la emoción, yo creo que mi tio también se había asustado un poco, a pesar de la serenidad que mantuvo y su risa posterior. Yo estaba casi quedándome dormida, acurrucada por mi protector. Sus manos acariciaban mis hombros desnudos y su boca me besaba eventualmente en la frente o en la cabeza.

Estaba entre dormida y despierta cuando escuche la puerta de la cochera automática abrirse, ahí me enderece porque mi tio uso sus dos manos para tomar el volante. Trataba de reaccionar mientras el estacionaba bien el auto, cerro la cochera y bajo del auto, me abrió la puerta, me dio su mano y me ayudo a bajar, sinceramente el glamour de mi parte se había perdido un poco, no tuve cuidado en mi posición al bajarme, pero en mi defensa, estaba algo dormida, afortunadamente estaba obscuro y no se noto nada, de lo contrario, quizá hubiera sido regañada.

Al colocar mis pies sobre el piso y sentir aquellos tacones a los cuales no estaba acostumbrada, la emoción volvió como quien enciende un interruptor, me recordó mi situación, el me abrazo para ayudarme en mi caminar y entramos a la casa, avente mi bolso (como era mi costumbre como chico) sobre el sillón de la sala, a mi tio no parecio importarle, me solto y yo comencé a subir las escaleras con cuidado, el venia detrás mio, observando mis muslos. Llegando al pasillo me quede quieta, estaba en una disyuntiva, a que habitación debía ir? El parecio notarlo, me tomo del rostro y me dijo: “hija, ve a mi recamara, ahí dormiras”

Entre al baño de mi tio y no pude evitar observarme en el espejo, a pesar de lo desaliñada que estaba, aun seguía siendo hermosa. Al colocarme frente al baño, recordé que era una chica, me puse de espaldas al wc, levante mi vestido e intente bajar mi ropa interior, había olvidado que el liguero había quedado por encima, asi que lo desabroche y logre bajarlas, me sente e hice lo que tenia que hacer. Mi ano aun se sentía extraño, la entrada del mismo estaba aun mojada por los liquidos de mi tio y mios, aproveche estar en el baño y me asee, seque bien mi cuerpo y abroche el liguero, enseguida subi la tanga acomodando mi inútil miembro, aun a esa hora de la noche, yo debía mantenerme como toda una chica.

Sali del baño y mi tio me sorprendio, me tomo del cuello, me jalo hacia el y comenzó a besarme apasionadamente, me presionaba contra su cuerpo mientras agarraba mi trasero, me fue guiando sin soltarme hacia la orilla de la cama, nos sentamos con cuidado sin separar nuestras bocas, me costo un poco de trabajo mantener mis piernas juntas, pero me sente como toda una señorita, una mano me tomaba de la nuca y la otra de la cintura, poco a poco fuimos cayendo hasta quedar recostados, el un poco sobre mi, yo mantenía mis manos inertes a mis costados.

Estábamos nuevamente excitados, el se subio en mi , yo instintivamente abri mis piernas quedando el entre ellas, se movia como si hubiera una penetración imaginaria mientras el beso no cesaba, ahora lo rodee con brazos y piernas, al hacer esto, sentí como los tacones chocaban entre si, me excito mucho eso, además el rose de cualquier cosa sobre mis piernas con medias me provocaban sensaciones maravillosas, al doblar mis piernas, sentí como los resortes del liguero empujaban un poco mi ropa interior, haciendo que esta presionara mas mi pene.

Mi tio se levanto agitado, me levanto con una fuerza impresionante de la cintura y me giro, quedando yo a gatas sobre la orilla de la cama, busco mi trasero dentro del abultado vestido y comenzó a acariciarlo con brusquedad, tomo la orilla de la tanga y la bajo de un solo movimiento hasta la mitad de mis muslos, mi miembro quedo liberado y semi erecto, mi ano medio lubricado por mi liquido recibió un frescor provocado por la exposición. Me paso el canto de su mano por mi rajadura, masajeo un poco mi ano por encima con sus dedos y finalmente pude sentir como se clavaba ahí con su rostro y su lengua comenzaba a lamerme. La sensación es increíble, suspire de placer y mi cuerpo perdió tensión.

Escuche el sonido de la hebilla de su pantalón cayendo al suelo, voltee a tratar de ver y pude ver la mayoría de su ropa tirada en el suelo, pero no lo veia a el, estaba poseído tratando de introducir su lengua en mi. Entonces se levanto y me tomo de la cintura, pegado a mi cadera, sentía sus manos sujetándome fuertemente y jalándome hacia el, bajándome un poquito para quedar mas a su altura, las panties en mis piernas estaban al limite de su elasticidad. Fue cuando sentí su pene sumamente erecto colocarse en la entrada de mi levemente dilatado ano. Empujo con fuerza, y gracias a su saliva, entro su glande en mi, yo brinque de dolor, contraje mi cuerpo , apreté las sabanas con las manos al tiempo que un reflejo apretaba mi orificio, pero había un cuerpo extraño impidiéndolo.

El dolor era inmenso, pero a el no parecía importarle, seguía entrando mas y mas, un centímetro tras otro hasta que sentí sus enormes testículos colgantes chocar contra los mios, yo le decía que me dolia, pero el no me escuchaba,  soportaba el dolor estoicamente pero su peso y fuerza me vencieron, mis brazos se doblaron y cai sobre la cama, el cayo sobre mi sin salir, solto mi cintura y me sujeto mis manos con las suyas, quedando yo como una prisionera, mientras el se movia y el dolor iba desapareciendo. Cuando me di cuenta, yo estaba gimiendo, no era consciente, no era yo, era mi cuerpo independientemente de mi quien hacia esos sonidos, cada vez que entraba mi boca exhalaba junto con un grito.

Mis gritos parecían excitarlo aun mas porque me embestia con mas brutalidad, mi cara oprimida contra el edredón azul apenas me permitia respirar por un costado, mientras la saliva salía por la comisura de mi boca. Entonces se apiado de mi y levanto el peso de su cuerpo, bajo desesperadamente el cierre de mi vestido dejando visibles los listones del corset. Saco su pene repentinamente y se levanto, me tomo de la cintura y me jalo hacia el, quedando ahora parada en el piso, mis tacones hacían que mis piernas quedaran estiradas totalmente, me enderezo y me dio la vuelta, bajo mi vestido hasta el suelo y me arrojo a la cama, yo cai con mis manos indicando sorpresa, el vestido en el suelo fue pateado por mi ahora totalmente desnudo tio. Me levanto las piernas y me quito la ropa interior.

Doblo mis piernas hasta casi mi cabeza dejándome totalmente a su disposición, dejo caer su cuerpo sobre mi y con una precisión de arquero, su pene entro en un solo movimiento hasta el fondo de mis entrañas. Me empujo con su pelvis hacia mas adentro de la cama y el quedo arrodillado también sobre ella, me tomo de los tobillos y me levanto las piernas, quedando yo en posición de “V”.  se movio asi durante mucho tiempo, su miembro rosaba las paredes internas de mi cuerpo en una mezcla de dolor y placer, yo tocaba mi cuerpo sobre el corset, supongo que me veia muy sensual.
Solto mis piernas y se dejo caer sobre mi, metio su brazo bajo mi cintura, por la espalda y la otra mano la metio detrás de mi nuca, comenzó a besarme nuevamente pero esta vez con mas pasión, sin tanto salvajismo, sus movimientos eran mas lentos, pero mas profundos. Mis piernas estaban dobladas, clavando los tacones en el colchón. Jamas me imagine que se pudiera hacer esta posición entre un hombre y una chica travesti, pensé que era exclusiva de las mujeres por la posición de sus genitales, pero no era asi, además la posición era muy intensa, muy intima. Su lengua jugaba con la mia mientras me percataba de que estaba siendo penetrada por un macho, mi macho, me sentía completa, llena, realizada.

Tomo mis piernas y las coloco sobre sus caderas, yo con gusto lo abrazaba entrelazando mis tacones y ayudándolo con unos a penas permitidos movimientos , no tengo ni la mas minima idea de cuanto tiempo pasaba o había ya pasado, pero podía ver entre los huecos de las cortinas que la noche ya no era tan obscura, cuanto había pasado? 1 hora? Tres? El tiempo nos había abandonado. En un momento en que mis piernas se cansaron de abrazarlo, las libere un poco, dejándolas nuevamente casi libres sobre la cama. El me tomo de una de ellas y con un movimiento agil giro sobre el mismo, quedando yo montada sobre el y el recostado boca arriba, a pesar de su destreza, su pene salio de mi, pero sin dolor alguno, solo sentía mucha humedad, mucha lubricación.

Tome su pene por detrás mio y lo coloque en mi entrada, deje caer mi peso y quede ahí empalada. Ahora era yo quien lo controlaba, mis movimientos eran lentos al pricipio, después mas rapidos, hacia adelante y hacia atrás, en círculos, hacia arriba y hacia abajo. Yo sonreía mientras lo veia fascinado, estaba complaciendo a mi hombre. Después de un buen rato en esta posición, mis rodillas se cansaron, asi que las doble hacia adelante, quedando sentada como en cunclillas con su duro falo dentro de mi, pero esta posición si era algo dolorosa, llegaba mas adentro que en las anteriores ocasiones, mis movimientos ahora eran mas hacia afuera que hacia adentro mientras mi rostro delataba mi sentir, mi tio parecía gustarle mucho que me doliera, porque me jalaba de mi cintura hacia abajo, cuando yo sentía que me picaba, brincaba y trataba de sacarlo un poco, el estaba como niño de escuela molestando a una niña, entre mas veia que me dolia, mas me bajaba hacia el, gozaba con mi dolor.

Cuando se canso de molestarme, me solto mi cuerpo y con sus hábiles manos comenzó a desatar las correas de mis zapatos, me lo quito uno a uno, a pesar de haber disfrutado toda la noche de esos tacones, sentí un placer enorme al quedar liberados, era realmente una tortura usarlos, pero la emoción no me había permitido darme cuenta de eso. Movi los dedos de mis pies para relajarlos, las medias sobre ellas hacían que se sintiera divertido.

Empezamos a relajarnos un poco, la energía de tanto tiempo se había agotado, estaba casi amaneciendo, ya no podíamos engañar a nuestros cuerpos que pedían descanso, mis movimientos repetitivos estaban arrullandome, el lo noto, con ternura me levanto de mi cintura, su pene salio con facilidad y me coloco a su lado, jalo una sabana que quedaba a su alcance sin levantarse y me cubrió, su cuerpo se acerco a mi y pude sentir que su pene aun seguía erecto, pero como podía seguir asi???????? Levanto un poco mi pierna izquierda y volvió a penetrarme de lado, como coloquialmente se dice: “de cucharita” yo me encorve para darle mas facilidad, paso un brazo bajo mi cabeza y otro sobre sobre mi cintura, me apretó contra el mientras seguía moviendo su miembro dentro de mi, yo gozaba mucho, pero estaba en estado de relajación, comenzó a apretarme con mas fuerza y sus movimientos se hicieron mas veloces, su jadeo en mi oído me provocaba excitación, mordia mi oreja que ya no tenia aretes (quien sabe donde habían quedado) sus gemido se hicieron mas fuertes y constantes hasta que su cuerpo se quedo quieto contra mi y un solo grito grueso invadio la habitación, su pene palpitaba, podía sentirlo en mi ano, al tiempo que un calor intenso llenaba mis entrañas, nunca había sentido eso, ni siquiera había imaginado que asi se sentiria, estaba descargando todo su ser dentro de mi, estaba llenándome con su semen, espasmos de su cuerpo hacían que entrara eventualmente mas profundamente, estaba llevando demasiado tiempo, era un orgasmo enorme. Finalmente se relajo aunque su pene parecía no hacer lo mismo, sus jadeos fueron en disminución .
Todo esto hizo que yo me despertara un poco, pero el ahora estaba a punto de quedarse dormido, aun dentro de mi, como es costumbre en mi mente, recapitule nuevamente lo que pasaba, acababa de ser poseída, penetrada, había descargado su semen dentro de mi, ahora tenia algo de el en mis entrañas. Un hombre acababa de llenarme con sus espermas mi ser. El circulo estaba completo, me acababa de convertir totalmente en una mujer, en su mujer.

Se relajo totalmente, su pene ya no tenia la misma dureza, pero no estaba flácido, su semen dentro de mi comenzó a provocarme una sensación extraña, como cosquillas, pero al tiempo sentía que trataba de escurrir fuera, aun teniendo su órgano dentro de mi, trate de levantarme para correr al baño, pero el me sujeto con fuerza, como un niño que sujeta su oso de peluche, lo intente nuevamente, pero me apretó con mas fuerza. No me quedo mas remedio que desistir, y quedarme ahí a su lado, sintiendo esos seres caminando dentro mio, Esperando que mi cuerpo los absorbiera, me relaje y me quede profundamente dormida con un pensamiento en mi cabeza, acababa de ser inseminada.