Dia
seis
El
amanecer de una chica
Desperté por la sensación extraña dentro de mi
cuerpo, al parecer ya había amanecido mas no sabía la hora. Mi tío dormía
profundamente aun, estaba agotado, me moví con cuidado y su pene ahora flácido salió
de mí. Podía sentir su semen en la entrada de mi ano, me sentía lubricada. Me moví
con cuidado hasta la orilla de la cama para no despertarlo, baje mis piernas y
toque el suelo, quería ir al baño, pero no quería lastimar las medias, así que
me coloque los zapatos que yacían en el suelo sin abrocharlos, y camine con
mucha discreción. Una vez dentro, me mire al espejo, mi maquillaje estaba
totalmente corrido, sin embargo, lo que se veía era el rostro de una chica que
acababa de tener una noche loca, la peluca, sorprendente mente, estaba en su
lugar, un poco maltratada, pero sin moverse. Arquee mi espalda y apreté mi
trasero mientras cerraba mis ojos, podía sentir aun el pene dentro de mi, el
semen resbaloso tocaba las paredes. trataba de asimilar el momento.
Quise hacer mis necesidades, y lo iba a hacer
como normalmente lo hago, de pie, pero recordé que ahora soy una chica, así que
me senté, hasta ese acto me hacía sentir ahora diferente. Me levante, limpie mis
órganos y tome un cepillo que estaba junto al lavabo, cepille mi “cabellera” y salí
nuevamente a la recamara, observe a mi tío, que al sentir que ya no estaba a su
lado, se había colocado boca arriba, pero su miembro hacia un bulto enorme bajo
las sabanas, lo veía como una perra hambrienta, deseaba tenerlo entre mis
manos, como poseída, camine hacia él, me senté por un costado y comencé a
acariciarlo por encima de las sabanas. El seguía dormido, lo acariciaba con
cuidado, sentía como empezaba a crecer, no pude más y retire la tela que lo
separaba de mi, ahí estaba, podía verlo, su aroma era delicioso. ver el cuerpo
desnudo de mi hombre me provoco una ligera erección.
Lo masajee con ternura, hacia arriba y hacia
abajo, seguía creciendo, mi tío despertó y me dijo “buenos días, hijita” ya vas
por tu desayuno?” le sonreí y me agache para introducirlo en mi boca, esta vez
sabia diferente, supongo que era esa mezcla de sudor, semen y mis entrañas, sin
embargo, no me importo nada, su fuerte olor me excitaba. Lo lamia desde su base
hasta la punta, acariciaba sus testículos, metía mi lengua en el orificio de la
punta, esto lo hacía retorcerse y detenerme la cabeza. Subía nuevamente por el
costado de ese erecto miembro con mi lengua y descendía hasta su base. Parecía
fascinarle, pero ya estaba yo demasiado excitada y ya conocía los placeres de
la carne, eso ya no era suficiente para mi.
Me levante y me monte sobre él, tome su pene y
lo coloque en la entrada de mi ano, me sentaba y presionaba pero no lograba
meterlo, incluso parecía lastimarlo, también sentía el dolor pero mi excitación
era aun mas grande y me hacía ignorarlo (el dolor) El me tomo de la cintura con ternura y me jalo
hacia el mientras me decía “tranquila tontita, así nunca va a entrar” se llevó
una mano hacia su boca y escupió en ella, posteriormente me lleno con su saliva
mi anito y metió un poco su dedo. Sentí que mi cuerpo se estremecía, mi
orificio se contrajo y dilato casi al mismo tiempo, tenía cerrados mis ojos y
me movía instintivamente mientras el daba giros con su dedo en mi interior, me producía
calosfríos. Yo me apoyaba contra su pecho con mis manos mientras mi espalda
parecía tener vida propia, arqueándose y enderezándose por si sola, llevando a
cabo esos movimientos cadenciosos que hacían que el dedo entrara más. Entonces nuevamente me sentó sobre el, pero
esta vez pude sentir como su glande entraba partiendo mis entrañas, me quede
quieta tratando de asimilar el dolor, el parecía gozar con mi sufrimiento,
empujaba su pelvis contra mi al momento que me bajaba de la cintura, haciendo
que entrara más y más, el dolor era demasiado, pero la excitación también.
Finalmente quede sentada totalmente en el, mis
testículos descansaban en su cuerpo y mi pequeña erección se veía mas bien
ridícula, pero esto solo yo lo veía, el parecía estar divertido con mis
expresiones de dolor y lujuria. Puso sus manos bajo mis nalgas y las abrió un
poco, lo que hizo que el pene que yo pensaba que estaba todo dentro, entrara un
poco mas, hasta que sentí que toco algo dentro de mi. Me sentía empalada. Podía
imaginar ese órgano erecto presionado por mis paredes, podía visualizar en mi
mente como la punta de su pene tocaba alguna pared y me producía sensaciones extrañas al moverse,
podía casi ver el líquido saliendo de la punta y barnizando donde tocaba. Cuando
me acostumbré a su órgano, comencé a moverme, despacio, después mas rápido y
cada vez aumentaba mi velocidad. Estaba ahora yo poseída, necesitaba su semen
dentro mío otra vez, me había hecho una adicta a él. Parecía que yo quería
exprimirlo, él lo gozaba en demasía, pero no lograba mi cometido, me movía con más
velocidad y fuerza, jadeaba ya sin pudor, gritaba, le rogaba que me lo diera,
esto parecía excitarle más, ya que también jadeaba, era una lucha de poder. Me
daba nalgadas fuertes de vez en cuando, yo no sentía dolor alguno, al
contrario, me excitaba. Me clavaba sus recortadas uñas, yo le rasguñaba un poco
el pecho, me jalaba hacia el y con coraje me mordía el cuello, me estaba
lastimando, pero ese dolor se convertía en placer, me mordía la oreja, me mordía
los labios, al grado que me saco un poco de sangre. Yo quería exprimirlo y
robarle su virilidad, tomar su energía (así lo imaginaba)
Estaba tardando demasiado, pero cada minuto yo
lo estaba gozando, era un choque de emociones entre que ya necesitaba su semen,
pero no quería que se detuviera el momento. Finalmente me tomo fuertemente por
debajo de mis brazos, sujetándome de los hombros y me jalo hacia su cuerpo, al
tiempo que los espasmos en mis entrañas se hacían notorios, el se convulsionaba
con los ojos cerrados y jadeando como animal poseído al tiempo que sentía su
liquido llenándome. Me provoco un placer indescriptible, el hecho de que no me
dejara moverme me hacía sentir como una hembra a la cual su macho la detenía
para que no se perdiera nada de su semilla, asegurando el embarazo, como una
perra abotonada con el macho que acababa de soltar todo su liquido dentro de
ella, como una gata sujeta por las garras del macho mientras la inunda con su
abundante esperma. Poco a poco se fue relajando, me soltó y yo comencé a
apretar y relajar mi ano, como exprimiendo las ultimas gotas, no quería
desperdiciar nada, estos movimientos hacían que el se retorciera nuevamente
sobre su espalda. El ritmo de ambos finalmente cedió, me quede viéndolo
fijamente sin hacer movimiento alguno, estaba satisfecha, había absorbido su
ser.
Me levante con cuidado, sintiendo como su pene
semi erecto resbalaba saliendo de mi, pero esta vez, y creo que por el semen de
la noche anterior o porque era demasiado la substancia que puso dentro de mis entrañas, al salir el
ultimo milímetro de ese pedazo de carne de su prisión, salieron sin querer
bastantes espermas de mi orificio, escurriendo por mis nalgas y cayendo en sus
piernas, no pude contenerlo, me apene y corrí al baño mientras el reía. Me
sentía algo humillada mientras me gritaba “no te preocupes, es normal” limpie
todo el semen con papel, me sentía mal, aquella sensación de placer se acababa
de convertir en humillación, se suponía que era yo quien tenía el control de la
situación y ahora me sentía extraña, En eso estaba cuando el entro en el baño y
me ordeno con un tono bastante fuerte “quítate toda la ropa” yo lo escuche pero
seguía en mis labores de limpieza, ignorándolo, entonces volvió a repetirlo,
mas enojado y haciendo una pausa entre cada palabra “quítate….toda…. la ropa”
pero yo estaba demasiado apenada por la situación e instintivamente trataba de
limpiarme. Entonces paso algo que definitivamente no esperaba, me dio una
cachetada y posteriormente me tomo fuertemente del cuello. Que estaba pasando?
Que le pasaba a el? Me decía: “otra vez vas a empezar a ser una niña mal
educada? Te di una orden”
Con miedo, comencé a desabrochar el liguero de
las medias y a quitarme el corset, mi cuerpo quedo liberado de la presión, la
cual no había sentido para nada dado el placer mental que me provocaba, mis
pequeños pechos quedaban expuestos y el no dejaba de verlos, el tomo el corset
que aún estaba quitándome y lo arrojo lejos de nosotros al momento que me
besaba y apretaba mis ridículos senos. Su pene estaba nuevamente erecto y lo
incrustaba contra mis piernas, como queriendo entrar entre ellas, justo debajo
de mis testículos, me fue empujando hacia la regadera, la cual era excesivamente
amplia, ahora mordía mis pezones y apretaba mis bultitos, volvía a mi boca, era
como un animal que no entendía razones, yo instintivamente lleve mi mano hacia
su pene, comencé a masturbarlo y el parecía gozarlo, ahora, con fuerza, me tomo
de los hombros y me obligo a arrodillarme ante el, metió con brusquedad su pene
en mi boca y yo gustosa comencé a succionarlo, el me tomaba de la cabeza y
empujaba contra mi, pero al parecer ya había aprendido a dominar esa parte,
relajaba mi garganta y simplemente dejaba que entrara hasta donde pudiera, ya
no me provocaba esa sensación de nauseas.
Salió de mí boca y comenzó a masturbarse con
mucha velocidad al tiempo que me sujetaba la cabeza. En un momento repentino,
un chorro de semen caliente cayó sobre mi rostro, yo, por reflejo, cerré mis
ojos y mi boca, el jadeaba nuevamente y seguía masturbándose mientras que un
chorro tras otro caía sobre mi cuerpo, pero sin puntería, ya caía en mi cara,
ya caía en mi cuello, el ultimo chorro callo sobre mis pechos. Él se relajó y
abrió los ojos, me vio ahí arrodillada frente a él, hecha un desastre, llena de
su semen en todo el cuerpo, la mezcla de todo había hecho que el rímel, el
labial y todo el maquillaje pareciera un
cuadro de Dalí. podía sentir como el semen de mis entrañas también estaba
saliendo. Era una imagen demacrada, pero el parecía gozarla, sonreía mientras
me veía, como un artista que termina su obra de arte, complacido, satisfecho.
Me acariciaba la cabeza, yo me sentía muy
humillada, su pene ya había perdido su dureza, pero su tamaño seguía siendo
grande, colgaba imponentemente entre sus piernas, su vello alrededor le daba
una virilidad impresionante. Entonces, algo que jamás, jamás, jamás hubiera siquiera
imaginado, sucedió, tomo su pene, lo apunto hacia a mi, yo supuse que quería
que nuevamente lo chupara, así que abrí mi boca y me acerque hacia el, sin
embargo, no alcance siquiera a tocarlo cuando un chorro de orina callo dentro
de mi boca, otra vez por reflejo la cerré de repente, escupiendo entre los
cerrados labios el líquido que acababa de entrar dentro de mí. ¡El estaba
orinándome!!!! Al tiempo que decía “gózala perrita, ahora eres totalmente mía”
yo anteponía mis brazos y manos como tratando de defenderme, pero me ordeno que
no me resistiera, así que baje mis brazos y los apoye en el suelo, entonces
sentí como me bañaba con su asqueroso y caliente líquido. Estaba firmando su
obra.
El se reía mientras me veía ahí tirada, el
semen pegado a mi cuerpo comenzaba a escurrir con su orina, finalmente termino,
yo me sentía como un vil objeto. Salió de la regadera y abrió la llave de agua
caliente, la cual estaba en la pared frente a donde yo yacía en el suelo, de
tal manera que el agua no alcanzaba a tocarme. Cerro la puerta (del área de la
regadera) y salió del baño. Yo me quede ahí tirada como asimilando lo que
acababa de pasar, me imagine que así debía sentirse una mujer al ser violada.
Estaba en mis pensamientos cuando comencé a sentir el agua que tocaba mis
nalgas, consecuencia de que el piso empezaba a llenarse. Me levante, me retire
la peluca y las medias, las cuales habían quedado hechas un asco, las saque por
un costado de la puerta y me puse bajo el chorro del agua, esperando que esta
limpiara la asquerosa sensación que ahora sentía.
Fue la ducha más larga que jamás había tomado,
estaba en shock, totalmente inmóvil, recapitulando todo lo hecho en la semana y
mayormente pensando en lo que acababa de pasar, me sentía culpable, sucia, sin
maquillaje, sin ropa, sin accesorios, solo había un cuerpo andrógino de chico. había
vuelto a mí el “hombre” ,ese hombre que trate de esconder toda esta semana y al
recordar lo que había hecho como chica me sentía fuera de lugar.
Salí de la regadera, y me coloqué una bata de
mi tío, ahora no encajaban mis sentimientos de mujer, Salí del baño y vi a mi tío
ya vestido, arreglando sus últimos detalles, sin voltearme siquiera a ver, me
dijo: “guarda todas tus cosas, conserva todo lo que te di, incluso la peluca de
tu tía, ella no se dará cuenta de tantas que tiene. Y date prisa, porque hoy
llegan”
Eso fue todo, no pregunte nada, simplemente Salí
de su recamara y me dirigí hacia la mía, me puse un short y una camiseta.
Alcance a oír la puerta de la cochera que se abría, lo que me daba a entender
que mi tío se estaba yendo. Salí, fui a aquella recamara donde acababa de ser
poseída, entre al baño y recogí el corset y la peluca, vi las medias, hechas
totalmente un asco, las tome aparte, ya que estaban llenas de orina. Salí del
baño y recogí los tacones y el vestido, busque la joyería, y cualquier otro
detalle que pudiera evidenciar lo sucedido. Lleve todo a mi recamara, baje al
patio y puse en una cubeta con agua las medias para posteriormente lavarlas. Seguía
en shock, como un zombie, me movía automáticamente mientras mis pensamientos me
atacaban.
Revise cada detalle de la casa, principalmente
la recamara de mis primas, al parecer todo estaba en su lugar. Finalmente, fui
a mi recamara nuevamente, me recosté en la cama y perdí mi mirada en el techo,
todo había terminado, fue un sueño? Podía sentir aun el sabor de la orina y el
semen en mi boca, podía recordar los líquidos llenando mi cuerpo, pero ahora no
era tan agradable. Estaba confundida, un hombre me trataba como princesa y al
siguiente momento me humillaba. Que sentimientos me provocaba eso? No podría
explicarlos.
Así como empezó, termino esa maravillosa
semana, viví lo que toda chica quiso vivir, incluso mas. Pero ya no sería nada
como antes, acababa de abrir una puerta que sabía ya no se cerraría jamás, ya
no era yo, ya era dos personas en una, una rechazaba lo que había sucedido, la
otra sabía que no quería que esta fuera la única vez. La incertidumbre de que
pasaría después mantenía mis pensamientos dando vueltas. Sin embargo, la sensación
de haber sido consentida, deseada, y poseída era más fuerte, el recuerdo de
haber sido la chica más hermosa en una fiesta, de haber sido coqueteada por
muchos hombres, de cualquier edad, la sensación del viento bajo una falda, de
unas piernas siendo tocadas por unas medias, de la incomodidad de caminar con
unos tacones, del aroma a maquillaje y perfume. Todas estas cosas se sobreponían
a todos mis otros pensamientos. Perdida estaba en esto cuando siento un
espasmo, un chispazo precedido de una sensación de humedad en mi ingle, acaba
de tener un orgasmo sin siquiera haberme tocado.
Ahora, soy otra persona. Y muchas otras cosas
vinieron después de esto, otras más intensas, otras muy simples, pero algo que
no olvidare jamás, tan sentimental como una chica: mi primera vez…
Fin.
...por ahora...
epilogo
mis pensamientos estuvieron perdidos durante
horas, mi familia regreso muy contenta, nadie sospecha absolutamente nada, sin
embargo, yo veo a mis primas de una forma diferente, ahora soy como ellas,
ahora, cuando las veo vestidas, no pienso más en que quiero usar eso que ellas
traen puesto, ahora, cuando veo a la mayor salir con un chico, quiero ser yo la que
sale con él.
Mi tío, siguió siendo el mismo de siempre ,
como si nada hubiera pasado, como si no fuera ese hombre cariñoso que a diario
veo, el mismo que me sometió como a un vil objeto sexual. Pero lo que ahora yo sentía
por el si cambio, una mezcla de nostalgia, anhelo y rencor. Nunca se repitió
nada con él, nunca se mencionó nada, tal como lo dije antes, como si nada
hubiera pasado, acaso lo imaginé todo?
